Cómo identificar si estás emprendiendo con el enemigo

Emprendiendo con el enemigo

No tenía muchas esperanzas sobre el documental FYRE en Netflix porque últimamente no encuentro nada que me interese en esa plataforma, pero como pretendía dormirme mirándolo no me importaba si resultaba aburrido.

Resultó que no pude dejar de verlo por lo interesante de la historia. La sinopsis muy simplificada es la cronología de la planificación de un festival muy exclusivo que finalmente nunca sucedió.

Emprendiendo con el enemigo

Hay muchos temas en la superficie durante el documental pero uno que sobrevuela todo el tiempo, uno sobre el que yo no podía dejar de profundizar.

¿Cómo te das cuenta si estás colaborando con un irresponsable? ¿Cómo diferencias un emprendedor honesto de un farsante? ¿Cómo distinguís una visión real de una que no va a llegar ni a la esquina?

 

Fama y Dinero

Según Aristóteles la felicidad es un bien autárquico, se busca y vale por sí mismo y no para conseguir otro bien. Desde ese punto de vista podemos suprimir fácilmente cosas como la fama y el dinero como fines en sí mismos ya que siempre dependen del otro (de un otro).

Más allá de la discusión de encontrar algo que sea completamente independiente y sin profundizar en el concepto de virtud propuesta por el pensador griego, se llega igual a esta conclusión desde la lógica o la experiencia.

Seguramente ya hayas vivido y experimentado (en la escala que sea) que la fama y el dinero aparecen y se van con la misma facilidad. Son demasiados los factores que no están en nuestro poder para sostenerlos indefinidamente, y basar en ellos la felicidad o la sensación de realización/éxito/satisfacción.

Sin embargo y a pesar de ser un pensamiento expuesto hace más de 2.000 años, hay mucha gente que al día de hoy siente que la fama y el dinero sí son un fin en sí mismo.

 

Para alcanzarlos la gente ha sido muy creativa a lo largo de la historia y han intentado por todos los medios, desde robos millonarios a bancos hasta exponer públicamente cada segundo de su vida, el abanico es muy grande.

Podríamos decir que se ha utilizado de excusa casi cualquier cosa y el emprendimiento no es la excepción.

En la primera clase de casi cualquier curso sobre emprendimiento o el primer consejo de cualquier mentor decente es probablemente este: no emprendas para hacerte millonario ni para hacerte famoso.

Si emprendes por estas razones estás empezando con bases muy débiles, probablemente no resistas ante las primeras complicaciones y finalmente podes incluso hasta terminar como Billy del documental FYRE.

 

Visión y Misión

Dos de las más potentes y a su vez subestimadas herramientas de marketing son la visión y la misión. Muchos las ignoran, la mayoría le resta importancia y unos pocos la trabajan constantemente.

Hay un grupo reducido especial y son aquellos que sí las tienen definidas pero no lo sabe o no las comunica como tal. Las disfraza, adrede o no, consciente o no, de otra cosa.

Es en este último caso que podes estar emprendiendo con el enemigo sin saberlo. Cuando la visión y la misión están fundadas en la fama y el dinero NO suelen comunicarse ni transmitirse de forma real.

Por perverso que parezca todo esto en realidad es una estrategia de marketing de lo más común. Venderte la fama y el reconocimiento es moneda corriente y lo mismo con el dinero fácil (aunque no sea hacerse rico necesariamente).

Un ejemplo perfecto de esto son muchas de las empresas que utilizan el marketing multinivel o piramidal. Crean una comunidad con niveles (que supuestamente demuestran la capacidad de crecimiento) para venderle constantemente a los de abajo la fama y el dinero que tienen los de arriba. A medida que se escala uno es el que pasa a vender ese estatus. Esto pasa de igual forma tanto en los negocios piramidales que son reales como en los que son netamente un fraude.

Los mensajes son muy claros pero por algún motivo nos cuesta filtrarlos rápidamente.

 

 

Si el producto no importa, no es una cultura seria

A grandes rasgos la historia de FYRE también se puede resumir de la siguiente forma: Había una vez un tipo con acceso a capital y a inversionistas que lo único que quería era ser reconocido, ser visto como un emprendedor de éxito, famoso como tantos otros en USA y hacer algo que le reporte millones en ganancias.

Ahora pensá en la historia de la etapa temprana de alguna startup famosa, en un microemprendimiento o comercio, en una PYME tradicional, o en algún negocio de cualquier industria. En todos los casos es muy evidente que lo que importa es otra cosa, algo simple y concreto que nada tiene que ver con la fama y la riqueza…Lo que importa es el producto.

Desconfiá si no queda claro CÓMO se llegará al producto final, si no hay plan o el plan resulta ilógico, apurado o extremadamente informal, incluso si hay producto pero no te hablan y no ponen el foco en él.

De alguna forma en la planificación del festival FYRE pasa un poco todo así, y asombra cuando pensamos que estamos ante un emprendimiento de una escala importante, con decenas de famosos contactados, varias agencias trabajando en conjunto, cientos de trabajadores locales, un gran aparato de logística, una importante infraestructura digital, inversionistas y millones de dólares en movimiento.

Imaginate que si sucede a esa escala, estos mismos conceptos los podes encontrar en cualquier parte y pueden venir de cualquier persona que conozcas.

Lamentablemente me tocó conocer a más de un emprendedor como Billy y siguen los mismos patrones.

No hay misión ni visión más allá de la fama y el dinero. No solo venden humo si no que directamente mienten, descaradamente y sin vergüenza. Así terminan creando o replicando fraudes, estafan, y dañan las carreras o la economía de los demás, en algunos casos incluso a conciencia de que es meramente algo temporal.

Es como el conductor que en un embotellamiento en la ruta va por la banquina, sabiendo que está haciendo “trampa” y que será “finito”, pero él es “especial” y el resto unos imbéciles.

 

Comprobá dos veces con quién emprendes

El de FYRE es sin dudas un ejemplo épico de emprendiendo con el enemigo. Pero en serio, sin importar la escala ni el tipo de proyecto que estés emprendiendo, ya sea con un socio, con un equipo, en alianza con determinada empresa o startup, o incluso si están improvisando a la salida de un evento, no emprendas con el enemigo.

No solo será una pérdida de tiempo enorme que muy probablemente también derive en una económica, sino que además supone la pérdida de todas las oportunidades a las que renunciaste por acompañar a Billy.

Con el tiempo los identificas de lejos y sabes que el solo hecho de escucharlos ya es una pérdida de tiempo.

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