Hablando con Certeza

Hablando con Certeza

A no confundir el título de este particular post. No se refiere a que yo hablaré con certeza si no que hace referencia a Certeza, de nombre propio. Persona con la que estuve hablando hace unos días, o más bien cada tanto desde hace 27 años, y que gracias a esas conversaciones pude sacar algunas conclusiones sobre ella.


Certeza sabe perfectamente qué es.

Certeza sabe perfectamente qué hace.

Certeza sabe perfectamente cómo lo hace.

Y además, Certeza sabe perfectamente qué son, qué hacen o deberían hacer, y cómo lo tiene que hacer los demás.

Si no sos de apellido Certeza, entonces habrás notado que esta persona tiene en claro muchas cosas pero no sabe «Quién es» ni «Por qué» hace lo que hace. Y por tal motivo tampoco puede juzgar atinadamente al resto de las personas, ni saber cuáles son sus verdaderas motivaciones.

A Certeza le resulta complicado adaptarse al cambio propio y ajeno.

A Certeza le molesta sentirse inseguro.

A Certeza le paraliza sentir miedo.

A Certeza poco le importa la veracidad o exactitud de sus creencias y dichos.

Es muy probable que ella viva en una realidad de dos por dos, lo que la hace creer que SU realidad es LA realidad, y piensa resueltamente que la verdad es fácilmente alcanzable y que por lo general siempre la tiene a mano.

Es bastante antisocial también, por lo que no le gusta cruzarse con su vecina Opinión, sabe que en el fondo se parecen mucho pero prefiere mantener firme su posición. Al fin y al cabo quién quiere una opinión (o muchas!) cuando se tiene la verdad. Y las evidencias.

¡Ah las evidencias! A Certeza le encantan las evidencias, sobre todo porque es consciente de que en ellas se basa todo su sistema de creencias y valores, y por lo tanto también todas sus acciones.

Pero Certeza no es buena cuestionándose, ya que cuestionar la haría dudar. Y eso es a lo último que quiere llegar, a veces por pereza otras por incapacidad, otras por evadirse.

Certeza cuando se cruza con otra persona del mismo apellido y mantiene una conversación, lejos de entrar en conflicto simplemente habla sola, como si estuviera frente a un espejo. No es buena escuchando a los demás, si es que los deja hablar.

Y si llegan a conectar es porque hablan de las mismas evidencias que los antepasados Certeza fueron construyendo a lo largo del tiempo y la historia.

Una familia complicada. Un tipo de persona que basa toda su seguridad en sus propias convicciones, dejando afuera todo análisis, reflexión, introspección, investigación y todo lo que termine en on.

Ahora que la conozco mejor voy a intentar hablar aún menos con ella, tanto cuando camine por la calle como cuando me mire al espejo.

10 actitudes para nunca fracasar en la vida

Actitud

Nadie quiere fracasar en la vida. Nadie quiere un NO como respuesta. A nadie le gusta volver a empezar, volver a pensar, volver a crear.

«¿No te das cuenta que nadie hace eso?«

«No tenes por qué hacerlo, ¿no pensaste en dedicarte a otra cosa?«

«¿No es arriesgado lo que estás haciendo? «

Nadie quiere que le digan que lo que está haciendo está mal o que es raro. Entonces, ¿qué podemos hacer como individuos para intentar no vernos nunca frente a estas situaciones tan incomodas?

Aceptémoslo, no queremos sentirnos incómodos, no queremos justificar, ni discutir, pelear, tener que resistir… simplemente queremos vivir en paz.

No creo tener la respuesta definitiva pero puedo asegurarte que siguiendo estas diez actitudes no deberías pasar nunca por la horrible experiencia del fracaso.

1) No cuestionar

Es simple, nunca cuestiones nada, o lo que es lo mismo, aceptá todo lo impuesto.

Todos sabemos que en realidad cuando nacemos el mundo ya está funcionando, entonces si no podemos cambiar nada ¿para qué vamos a andar discutiendo y debatiendo con la gente sobre cosas que ya existen y están dadas?

¿Acaso vamos a descubrir américa o cambiar el mundo por plantear y defender nuestro punto de vista?

Determiná que todo lo que ves, escuchas y lees, es verdad, funciona de esa manera y nada se puede hacer para cambiarlo.

2) Cumplir con los mandatos

Los mandatos y los dogmas están ahí para ser respetados, así que siempre podes utilizar esta simple guía de referencia:

  • Hacé todo lo que tu familia espera de vos.
  • Hacé todo lo que tu pareja espera de vos.
  • Hacé todo lo que tus amigos esperan de vos.
  • Hacé todo lo que la sociedad espera de vos.

El listado está presentado por orden de importancia, así que si algo se contradice entre estos grupos, no decidas (ver punto numero 4), siempre recurrí a la opción con más peso, aquel grupo que se vería más afectado y que se encuentre lo más arriba posible.

Lo bueno es que si te movés siempre en el mismo circulo y tu entorno no varía demasiado, lo más probable es que los mandatos de los diferentes grupos estén más o menos alineados.

De esta manera hagas lo que hagas, estará dentro del marco de lo posible y lo esperado. Será una verdad indiscutible y por demás justificada. Porque como te dije en el primer punto, vamos a aceptar lo que nos den y si está empaquetado y pre-procesado, mejor.

Nada de lo que hagas sorprenderá, tu vida tomará un curso que todos podrían predecir en un minuto, y eso es bueno, te aleja del fracaso rotundo.

Movete siempre dentro del qué dirán. Es fundamental saber qué dicen los demás de nosotros y prestar mucha atención a guardar las apariencias. Ya que de esta forma tendremos una imagen intachable y podremos construir una vida exitosa a los ojos de los demás.

Incluso se puede aspirar a la perfección gracias a utilizar los mandatos como guía personal.

Una ventaja interesante de tomar esta actitud es que si los mandatos de tu familia son mediocres, vas a poder ser un mediocre y eso estará bien. Será mucho más fácil que andar buscando el éxito, la felicidad o el amor.

3) Consumir medios de comunicación (mucho)

Este punto es fundamental, y es algo así como la extensión de lo anteriormente mencionado sobre hacer todo lo que la sociedad espera de vos.

Los medios de comunicación nos dan, además de entretenimiento, muchísimas pautas a qué aspirar para que no tengamos que pensar.

Crean por y para nosotros modelos y estándares a seguir, que sabemos que son ideales pero preferimos creerlos como ciertos.

Podes elegir entre los modelos de vida más exitosos a juzgar por los medios de comunicación y la opinión pública e intentar alcanzarlos, ¡pero cuidado! esto te puede llevar al fracaso. Una mejor alternativa, es que sin salirte de las normas del punto anterior, mantengas siempre que puedas las apariencias lo más cercana a estos estándares tan exitosos que nos presentan en los medios

La realidad no es subjetiva a cada persona, es la que los medios y las personas famosas dicen que es.

Y ojo con los medios como Internet, donde existe gente que tiene blogs donde, dicen, publica sus opiniones y te quieren hacer reflexionar.

4) No decidir

Todas las actitudes anteriores nos ahorran el pensamiento. Pero queremos ir más allá, así que con esta actitud nos garantizamos ahorrar energía.

No tenemos que tomar ninguna decisión, tenemos que lograr la inacción permanente. Además, siempre habrá alguien que decida por vos, y si este falla, podremos echarle la culpa a él para que cargue con el peso del fracaso en soledad.

Hay algo complicado en todo esto y es que no decidir, también es una decisión. Pero se camufla, entonces la gente no critica tanto por no decidir porque rara vez se da cuenta de este detalle.

En conjunto con esto también practicá la queja injustificada y desproporcionada con tu estilo de vida, de esta manera darás a entender que sos un inconformista y que sos realmente ambicioso dado que tenes muchos deseos y anhelos.

Entre vos y yo sabemos que jamás vas a lograrlos porque no vas a decidir NADA.

5) Entender la cultura como una ley

Este punto es complicado de explicar pero por suerte es algo que tenemos muy incorporado.

Tenes que creer que la cultura en donde vivís, las costumbres, la geografía, las condiciones políticas, económicas y sociales son esas mismas en todo el mundo o que al menos debe de ser todo más o menos parecido.

Las costumbres y las tradiciones del pueblo en el que naciste tienen que ser no solo tus costumbres y tradiciones si no que tiene que construir toda tu persona (de la mano con el punto 2), y tiene que ser para vos un conjunto de leyes infranqueables, ni siquiera con el pensamiento ni el sentimiento se deben cuestionar.

Y hay algo más, tomalo como algo que siempre a lo largo del tiempo fue igual, desde hace muchísimo. Y que para el futuro no tiene pinta de que va a cambiar.

Las miserias y los defectos de cada país son evidentemente los mismos, así que no te plantees si podes cambiar tu entorno por uno más acorde a tus valores, por uno más bello o por uno con más comodidades o tranquilidad. No aspires a vivir en otro lugar ¿Acaso se puede viajar? ¿Qué es eso?

No construyas ningún valor propio. Tomalos siempre de otras personas y si es posible, como ya dije, de los medios de comunicación.

Si en tu ciudad, por ejemplo, la mayoría de las personas son parásitos y parte de la burocracia, no seas la excepción, y no aspires a vivir de otra manera.

6) No tomar ningún riesgo

Creo que este punto es bastante obvio, pero no quería dejarlo pasar porque es clave.

Si no queremos fracasar, para qué intentar entonces cosas que tienen un alto nivel de incertidumbre. Tenes que estar ahí donde la seguridad prime ante todo.

La seguridad es nuestro valor más preciado y es lo que en definitiva nos mantiene con vida. Así que nada de locuras.

Movete siempre dentro de marcos seguros y tené a mano un plan B, C y D preparado y listo para ser ejecutado.

Se discreto ¿Para qué sobresalir? ¿Para qué probar nuevas formas? ¿Para qué llamar la atención?

Si en algún momento no sabes si estas por tomar un riesgo o no, siempre podes recurrir al punto 4, y en casos más drásticos, al punto 2.

7) No aprender

No aprendas nada nuevo, yo creo que con lo que enseñan en la primaria y la secundaria ya tenemos para toda la vida.

Ir a la universidad o aprender por simple curiosidad suponen un nuevo periodo de evaluación, un nuevo desafío.

¿Para qué exponerse de esa forma?

8) No crear

¿Para qué crear si hay tanto para ver? Hay mucho trabajo que hacer como espectador, así que siempre que te vengan ganas de hacer tu propia versión de algo que ves, o que creas que podes mejorar o que simplemente te gustaría hacer porque es divertido, pensá que lo que ves ya existe, alguien ya lo pensó y que lo hacen mejor que vos.

Entendé que cuando lo quieras hacer vos vas a estar muy lejos de «la realidad» y eso te hace un fracasado.

Esto es exactamente lo que queremos evitar: por ejemplo, si te gusta la música y da la casualidad que sabes tocar un instrumento, no te avergüences frente a otros intentando crear tu propia música. ¿No te alcanza con toda la que hay?

10) Ponete límites

Ponete limites, por favor, sobre todo ante la obviedad de que algo se presenta como imposible.

Es decir, si te imaginas algo y lo deseas, inmediatamente después decite a vos mismo que no podés, que no vas a lograrlo.

Cuando alguien más te proponga algo, simplemente actuá de la misma forma. Si querés podes ir más allá y enumerar todos los motivos (no quejas, motivos reales, justificaciones precisas) de por qué no vas a lograrlo.

Nunca compartas con nadie aquellas cosas que creas que no vas a lograr, porque es exactamente eso lo que va a pasar y no queremos que la gente comente.

¿Cómo? ¿Me faltó el punto 9?

Ah sí, eso, no te comprometas demasiado con nada, no vale la pena. Más vale hacer las cosas a medias pero de forma tal que en definitiva lo hayamos hecho, que buscar una conexión real, un compromiso que nos duela, nos haga sentir mal, nos genere estrés, ¿y todo para qué? ¿para fracasar?

No, la mediocridad es solo una forma más de hacer las cosas, y hasta donde sé, muy correcta.

Fin del sarcasmo.

Detector de sarcasmo de Los Simpsons

Si en algún momento pensaste que eran consejos reales o te parecieron acertados, entraste al blog equivocado o quizás todavía no conozcas sobre qué escribo y para quién.

Desde muy chico me cuestiono todo, no sigo ningún mandato, no creo lo primero que veo, decido todo y a cada paso, viajo para conocer otras costumbres y formas de vivir, tomo todos los riesgos necesarios para alcanzar mis objetivos, aprendo constantemente, soy creativo e inquieto, tengo confianza en mi y claro el valor que puedo aportar. Me tomo en serio lo que pienso, lo que hago y lo que decido.

¿Y vos?

No dejes que te digan qué es el éxito

Qué es el éxito

Ayer vi 8 Mile por segunda vez y no es que sea especial, de hecho tiene una historia que es similar a otras tantas películas, pero cuando terminé de verla me hizo reflexionar sobre el éxito, tema en el cual siempre me gusta pensar y obtener distintos enfoques.

Realmente la historia basada en la vida de Marshall Bruce Mathers III es muy motivadora pero también muy cruel. Es una realidad cruel la que transcurre durante todo el film y sin embargo el final nos deja con sabor a éxito, sobre todo si uno conoce quien es hoy por hoy Eminem. Y cuando ahora analizo en profundidad su éxito me parece que en cierto modo no lo es tanto. Es decir, al igual que para con otros personajes muy famosos, cabe la pregunta de si realmente es un «éxito» su vida.

Pareciera que uno en realidad admira el hecho de haber salido de (x), pasado por (x), soportado (x) o (y). Yo como admirador de él en este caso creo que está bien, es bueno, su película es en algún punto un reconocimiento o un homenaje entre otras cosas, pero de ningún modo creo que sea el relato del camino al éxito.

Tiene una historia dura, muy sacrificada, y al mismo tiempo muy común en muchos sentidos. Él es especial por su habilidad para rimar pero no fue especial cuando sufría de ansiedad, cuando tenía problemas con su familia, cuando vivía situaciones límites con sus amistades, cuando no podía enfrentar su propia realidad. Todos pasamos por cosas así en mayor o menor medida o en diferente escala. Maltratos, abusos, miserias, fracasos, está lleno de eso en el mundo. Sobra por todos lados.

La diferencia no es la fama ni el dinero

Es anterior. Lo distinto de las personas que alcanzan lo que quieren en su vida son la visión y el click mental que en algún momento les surge.

La visión es eso en donde uno se ve o se quiere ver mañana. No dentro de cinco años. Mañana. Como es difícil que esa visión se cumpla de un día para el otro uno debe ir construyéndola de a pequeños pasos mediante la acción constante.

El click es el pasó más grande o más importante que jamás se dió hasta ese momento. Y en realidad puede, en un sentido práctico o utilitarista, no significar nada. El click puede darse de hecho en el peor momento, en la peor situación, pero también puede darse mirando un árbol en una plaza, tomando una ducha o después de tropezarte con un cordón de la vereda.

No sé que viene primero, creo que en realidad van de la mano y cada cosa fomenta a la otra para que en algún momento suceda. Pero ojo que esto no sucede por pura suerte u obra del destino, como todo, depende de uno.

La magnitud de lo logrado es en donde la gente por lo general pierde el rumbo. Quiero decir, en el caso de Eminem empecé directamente hablando de éxito porque eso es lo que se percibe, eso es lo que «es» para la sociedad. Pero como siempre sostengo, el éxito tiene tantas posibles definiciones como valores y modos de vida existentes. El éxito se mide siempre al final, tomando como parámetro una visión anterior real.

Por lo general se toman puntos de referencia y medidas equivocadas. Si yo pensara que mi éxito debiera ser parecido al de Eminem, o al de Messi, o al del que ganó el último MasterChef, ya estoy perdido, perdido en una construcción que no me pertenece. Estoy intentando transitar un camino que no conozco (y en muchos casos ni me interesa) y al cual nunca voy a poder acceder ya que no forma parte de mi visión.

8 Mile

Tu condición, tu éxito

Con esto no me refiero a conformarse si no todo lo contrario. Tu condición es solo un punto de partida, tu visión es tu guía y tu ambición tu combustible. El éxito está al final, en la medición que hagas entre tu punto de partida y tu realidad actual.

Hace unos días iba corriendo por el bosque de mi ciudad y me cruce varias veces con una persona que tenía una discapacidad motriz que no le permitía correr de forma fluida, se notaba que hacia un gran esfuerzo por coordinar cada paso. El punto es que estaba corriendo al igual que yo y los demás, en el mismo lugar y durante la misma hermosa tarde.

Seguramente para él eso sea un éxito. Y es que es fácil caer en el ejemplo del discapacitado que logra cosas que para un «normal» son nimiedades, pero el punto es que, ya sea en la condición de discapacitado o no, solo se trata de éxito, y este concepto es igual para todos. ¿O acaso alguien diría que en realidad es un fracasado porque no ganaría una maratón corredores sanos?

Entonces que yo no pueda rapear como Eminem no significa que sea un inútil o una mala persona, pero entonces tampoco puedo querer alcanzar «su éxito». O al revés, no puedo sentirme un fracasado por no poder ser como él, ni un cinco por ciento de lo que es para el mundo.

Con esto quiero decir que la condición de cada uno hace que del mismo modo todos tengamos una medida de éxito y una percepción del mismo concepto a escala, individual. Esto que tan fácilmente se percibe en lo físico, pasa también permanentemente con lo mental, lo sentimental, en la historia personal, en lo relacional, en todo. Pero claro, como ya no se trata sólo de mirar y hay que ponerse a pensar nos cuenta un poco más.

Después de ver a esta persona reparé en que también que yo estuviera corriendo junto a él era todo un éxito. Luego de haber tenido varios clavos en mi pierna izquierda y con todos los problemas de columna que arrastro, no puedo dejar de considerarlo un gran logro personal.

Entonces empecé a sentir orgullo por los dos y en definitiva por todos los que estábamos ahí. Ese click de conciencia me generó una diferencia y me ayudó a correr aún más rápido y con más ganas a pesar del cansancio y los dolores. Ni siquiera el hecho de superarme a mi mismo, si no el sólo hecho de dar lo mejor de mí me parece un éxito.

La comparación mata tu éxito

Tal y como reza el título de este articulo de Medium, tu mejor trabajo actualmente apesta. Y si estabas dudando no lo dudes, es realmente una porquería. Todo lo que estés haciendo ahora es malo, mediocre, insulso. Lo mismo cuenta para mí, este post que estoy escribiendo es, en realidad, espantoso.

Lamentablemente tenemos este vicio. Así funciona nuestra mente, comparamos nuestro trabajo actual con EL mejor trabajo en la historia de los trabajos.

Un ejemplo de esto, derivado de lo que venía hablando, es que a causa de la gran cantidad de gente que corría junto a mí, se podía notar el que recién empezaba, el señor mayor que lo hacía de toda la vida, jóvenes como yo que lo tenemos como un hábito saludable, algunos más profesionales con vestimentas de maratones, otros más preocupados en su look que en el entrenamiento y así muchos perfiles y niveles dentro de la misma actividad.

Sin embargo, nadie de allí era Usain Bolt ni Dennis Kimetto, por lo tanto lo que estábamos haciendo era un chiste en comparación.

Pero de nuevo la visión: no sé cuántos de ahí querríamos ser alguno de estos dos personajes, supongo que ninguno. Y a no confundir, no quiere decir que a alguno no le gustaría, pero el gustar no alcanza para hacer, eso es un falso anhelo. Entonces no es válida la comparación y como relaté en el anterior punto sí podíamos sentirnos exitosos a pesar de ello.

Lo mismo pasa cuando alguien ve a Bill Gates y le gustaría tener su fortuna, pero no sé cuanta gente estaría dispuesta a pasar por todo lo que él paso y a trabajar todo lo que trabajo para tener su éxito. Este es el punto, cada cual tiene una medida, una visión, una habilidad, un contexto, una vida y las comparaciones suelen terminar siendo muy injustas.

Por si no quedó claro, la comparación no sirve en lo absoluto. Podes tener algo o a alguien de referencia pero nunca compararte de forma directa, ya que siempre vas a terminar cayendo en un absurdo.

La falta de un objetivo y los límites

Si no sabemos a dónde vamos ¿cómo vamos a medirlo? El éxito es medible solo si hay un objetivo.

El éxito no es éxito cunado la sociedad lo dictamina, cuando dice «Eminem vivía en un remolque y ahora es una de las personas más famosas del mundo y es uno de los mejores de la historia del rap». Eso en todo caso es una valoración cualitativa y cuantitativa de logros artísticos, de fama y repercusión mediática, es la percepción de los estándares que existen en todos los ámbitos y profesiones.

El éxito real de Eminem habría que preguntárselo a Eminem. Quizás nos sorprenda y muchas veces suele pasar, quizás el éxito para él fue sacar a su familia de la situación de pobreza y nada más o haber grabado un disco en particular, probablemente todo lo demás fue consecuencia de sus actos pero no necesariamente un éxito. Tener la casa rodeada de paparazzis no creo que lo considere un éxito y así como eso negativo se lo ve claramente hay muchas cosas positivas que funcionan igual, que no son éxito si no una simple consecuencia, inercia de una cultura con pasos estipulados para todo aquel que quiera entrar en el camino de la fama, el dinero o la belleza.

Por eso es que el éxito es personal e intransferible y por eso es que es medible únicamente cuando hay un objetivo.

Hace unos días, cenando con unos amigos uno me dijo que no se sentía cómodo haciendo el trabajo que no sabía hacer, y que al margen de que le gustara el trabajo que le ofrecían, no concebía el hecho de hacer algo que no supiera hacer.

Lo inocente de su discurso era que no podía darse cuenta que lo que sí sabe hacer, en algún momento no lo sabía llevar a cabo. No comprendía que todo aprendizaje puede conducir a un error o al fracaso. A costa de no fracasar, él prefería poner las esperanzas bajas. Algo así como que para sentirse seguro uno salga a la calle pensando «al menos espero que hoy no me maten», entonces todo lo que suceda de la muerte para arriba va a ser síntoma de seguridad. Eso es basura y una visión completamente pesimista.

Tener un techo, un límite, es una visión particular. Es dar por sentado que nunca llegaras a eso que se te presenta como una oportunidad, como un deseo, como un anhelo o una fantasía. Esto se convierte en algo realmente triste cuando lo pensamos con verdaderas pasiones o deseos. Como dejó escrito Spinetta:

Después de todo tu eres la única muralla, si no te saltas nunca darás un solo paso

Tu propia versión del éxito

Tal y como dice Sergio en su post sobre este mismo tema, también están los que saben exactamente lo que quieren y que no les importa si va de la mano o no con lo que la sociedad asocia con el éxito.

Cada uno puede tener su propia versión del éxito, es solo cuestión de ponerse a pensar, de crear una visión con un objetivo claro  y simplemente dedicarse a transitar ese camino.

También se trata de dejar de compararse con los mejores, de dejar de hacer cosas solo para sostener una falsa sensación de éxito, como prestar atención a ciertas medidas sociales, como el nivel de fama, el nivel de facturación o el estatus.

¿Queres sentirte exitoso? Descansa un momento, respira hondo y pensá en lo primero que hiciste para llegar a donde estas ahora, para escribir tu primera página o el segundo capítulo de tu proyecto, tanto en lo laboral como en tu vida. ¿Habías partido con una visión? ¿Estás un paso más cerca? ¿Estás disfrutando el camino?

La magnitud de tu éxito puede ser inmensa aunque nadie lo perciba. Puede hacerte tener insomnio muchas noches si aún no lo has alcanzado o puede hacerte llorar de emoción de solo recordarlo.

Esta madrugada me pasan las dos cosas y quería compartirlo con ustedes.

Sobre la identidad: ¿hoy ya recortaste tu vida?

Recorte de mi vida

La identidad de una persona, un profesional o una empresa no se construye de un día para el otro, no se trata solo de lo que se ve, y tampoco depende 100% de uno mismo. Cada cosa que hacemos y no hacemos, cada cosa que decimos y cómo lo decimos, cada actitud, cada gesto, cada paso que damos cuenta.

En este sentido algo muy importante es cómo nos mostramos frente a los demás en nuestro día a día y qué es lo que les comunicamos. Es bastante frecuente encontrarnos con dos tipos de personas que suelen dar respuestas muy diferentes a la hora de responder cómo están o qué es de su vida:

  • Los optimistas: quienes nos cuentan que todo está genial y que incluso al contar algo normal, su estado de ánimo lo hace parecer realmente muy bueno.
  • Los pesimistas: quienes nos cuentan que todo está horrible y que incluso al contar algo normal, su estado de ánimo lo hace parecer realmente muy malo.

Yo conozco una persona a la cual siempre que se le pregunte dirá que le va mal o te contará su último problema de turno. Es más, si él llega a decir que está «bien» lo hace acompañado de una cara y una actitud que deja a las claras que no lo está, como para que se le re-pregunte y entonces sí vomitar todas sus desgracias.

Creo que es bastante obvio que a todos nos pasan cosas buenas y malas pero lo que quiero retratar con estas categorías de respuestas es que, cuando de tu identidad se refiere y por lo tanto también de la imagen que los demás perciben de vos, mucho se trata de cuál es el recorte que vos mismo haces de tu propia vida.

Una identidad de película

Imaginemos que nuestro protagonista sufre permanentemente de migrañas o algún otro dolor o trastorno físico de forma crónica. Es una persona que a pesar de ello tiene como todo mortal días buenos y días malos, hace cosas geniales y cosas terribles, así que veamos cómo podría construir su identidad dependiendo de cómo recorta su realidad:

Él podría comunicar sus dolores permanentemente a quien tenga al lado y podría quejarse de todo en lo que le afecta negativamente. La gente entonces sabría de su problema, para nadie sería un misterio y al margen de sentir pena o compasión, lo tomarían como alguien frecuentemente indispuesto, lamentablemente muy limitado para ciertas tareas debido a sus problemas, y como a una persona que tiene muchas dificultades para lograr lo que quiere.

Pero él también podría hablar muy poco de sus problemas, o contar eventualmente, que a pesar de sentir ciertos dolores físicos (quizás atenuando sus síntomas), pudo lograr tal o cual tarea, cosa que lo llena de orgullo o al menos lo hace sentir muy bien mentalmente. En este caso no todo el mundo sabría de su problema y probablemente se enteren de su difícil realidad únicamente por medio de terceros, lo que enaltecería cada tarea realizada por esta persona y de hecho le daría más valor y se apreciaría su actitud.

Mientras que en el primer ejemplo hace de su problema una discapacidad, en el segundo lo convierte en un valor. Mientras que en el primero hace de su problema una condición, en el segundo lo toma como un punto de partida.

Seguramente conoces a alguien que frente a las adversidades se comunique de alguna de estas dos formas. Incluso cientos de películas se basan en historias como el segundo ejemplo.

De una forma similar funciona todo lo que nos pasa en nuestras vidas. Cada uno vive con alguna adversidad o dificultad, algunas son más obvias otras no tanto, algunas no dependen de uno mismo o tienen que ver con nuestro entorno, y otras surgieron por accidentes, pero por fuera de todo eso, siempre tendremos la oportunidad de recortar nuestra vida.

Esto tampoco se trata de no permitirte tu momento de pataleo frente al universo o de no llorar cuando así lo sientas aunque parezca no haber motivos, o que, como suele pasar, muestres en las redes sociales tu súper vida cuando en realidad no disfrutas ni un solo momento de los que trascurren.

A lo que me refiero con toda esta reflexión es que la próxima vez, hagas el ejercicio de prestar atención cuando te pregunten ¿Y que es de tu vida? o ¿Y qué haces de tu vida?, incluso con un simple ¿Cómo estas? ¿Cómo fue tu día? También podrías intentar escribir una pequeña autobiografía, para al finalizar poder pensar en qué cosas te detuviste y en cuales no, qué cosas preferiste contar y cuales ocultar y la causa de eso.

El resultado no será saber si sos pesimista u optimista si no que vas a poder analizar qué y cómo comunicas. Vas a reconocerte o no en tu propia vida, tu recorte va a coincidir o no con tu realidad y con lo que sentís que te pasa. Vas a lograr identificarte o vas a sentir que es la vida de otro. Ya sea por comunicar mal, lo que sería una buena noticia ya que se trataría solo de pulir el mensaje, o por realmente no haber logrado lo que deseabas.

A mi entender, la identidad personal y profesional van de la mano, por lo tanto el recorte que hagas de tu vida a cada momento se transforma en la huella que dejas para los que vienen detrás tuyo y quieren conocerte. Ellos también tendrán la oportunidad de reconocer o no tu identidad.

La huella no te garantiza que le caigas bien a todo el mundo o que todo el mundo te crea exitoso o buena persona, simplemente marca un camino y funciona de guía. Cuando alguien piense en vos o te tenga en frente, sabrán por dónde empezar, ya sabrán qué percibir y cómo responder.

Por eso no creo que quieras ir dejando por ahí una huella pesada, que sea para los demás predeciblemente negativa, o lo que es igual de malo, completamente monótona. No querrás que ni bien te tengan a la vista te vean como una persona con una nubecita con lluvia por encima de la cabeza, y tampoco que te respondan por compromiso o compasión que todo va a estar bien o que ya va a pasar.

Por lo general hay una regla de oro para identificar a esta gente y para no convertirte en una de ese tipo, es la gente que se le pasa el tiempo volando, que cree que el 2010 fue ayer y que no puede creer que ya haya pasado un año. También lo es la persona que te cuenta que lo único que esperaba era llegar a la casa después de su trabajo, la que lo que más espera en la semana es el fin de semana, o peor, la que lo único que espera del año son las vacaciones.

Puede que suene exagerado pero la realidad permanentemente es recortada por todos en todo momento. Por lo tanto sí importa lo qué recortamos y cómo lo hacemos. El recorte que nosotros hacemos va generando una imagen, si esa imagen no se parece en nada a lo que crees que es tu identidad es probable que estés comunicando mal o bien que ni te habías enterado que tenías una.

¿Entonces se trata de fingir?

No, para nada.

Tu identidad no se trata de mentir ni de fingir lo que no sos o lo que no te pasa, se trata justamente de poder escribir lo que te gustaría escribir, o mejor dicho, se trata de disfrutar la lectura de algo ya escrito porque eso era justamente lo que esperabas escribir.

Entender que nos guste o no tenemos una identidad, nos genera conciencia de ella y hace que estemos más pendientes sobre la huella que queremos dejar detrás nuestro. Esa huella por la cual también nos gustaría que la gente que nos sigue llegue a nosotros.

Pensá en el recorte que se puede hacer solamente del día de hoy o de ayer. ¿Podes hacer un recorte? ¿Da lo mismo que lo hagas o no? ¿Te sentís bien con ese recorte?

Minimalismo aplicado para vivir más liviano

Minimalismo aplicado

¿Minimalismo? Desde que leí por primera vez sobre desprenderse de las cosas, y si bien al principio lo hice tímidamente, no paré de dejar a un lado todo lo que pude. Y me refiero a cosas en general porque a pesar de lo que parece a primera vista, no se trata sólo de lo material.

Tener solo las cosas esenciales a nivel personal y laboral nos permite enfocar nuestros recursos en lo que verdaderamente importa y en los objetivos que verdaderamente queremos lograr.

Pero, ¿por qué me parece importante hablar sobre el minimalismo? ¿Por qué existe todo un movimiento basado en esta premisa y por qué lo recomiendo? Creo que es un concepto que tiene que ver con la vida de todo freelance o emprendedor digital, ya que si tenemos una cualidad es que podemos movernos a donde querramos y que por ello resulta atractivo hacerlo de la manera más eficiente y cómoda posible. En conjunto, creo que conforma una nueva visión que se está dando en todo el mundo completamente opuesta al consumismo desenfrenado y sin sentido de las sociedades capitalistas desarrolladas.

Al igual que no se puede correr con cosas en las manos o llevando una mochila pesada, no se puede tampoco ir libre por la vida, viviendo donde uno quiera y haciendo lo que uno quiera cuando tenga ganas si se debe arrastrar miles de cosas que no son esenciales para realizar plenamente las actividades que deseamos.

Pero antes de empezar a desprendernos de las cosas tenemos que desprendernos de ciertos conceptos que conforman nuestro sistema de creencias, por eso es importante preguntarnos en profundidad por qué las tenemos y las seguimos almacenando durante tanto tiempo.

¿Por qué guardamos cosas?

La vieja escuela

Si hay un factor que veo en común entre la gente mayor es, ante todo, la de acumular objetos. Sin importar de qué clase social sean, ellos se rodean de objetos completamente inútiles, obsoletos o innecesarios. Incluso podrán notar en sus casas una habitación o un apartado donde depositan cientos de objetos de todas las épocas, donde no te sorprendería encontrar restos de madera bastante deteriorados de un antiguo mueble de hace cincuenta años, que se guardan porque es de un material del cual «ahora no se hacen más» y ya que fundamentalmente «uno nunca sabe cuando puedan servir».

Muchas personas jóvenes tienen todavía la costumbre (consciente o no) de sus padres o abuelos, que guardaban todo «por las dudas». Y la costumbre también de que algo nunca es suficientemente viejo, y que siempre se puede reutilizar incluso para otro fin que no necesariamente debe ser para el que originalmente fueron creados dichos objetos.

Pero a mi entender, y por experiencia propia, se puede rebatir fácilmente este comportamiento. Para empezar se debe tener el lugar que quizás no nos sobra o no tenemos o que podríamos usar para otra cosa, o del que simplemente podemos olvidarnos si no lo usáramos para acumular. Una habitación o área llena de cosas es más difícil de mantener y menos útil que una vacía.

Además suele suceder que cuando se necesita algo de verdad sea lo que sea, va y se compra nuevo, incluso un repuesto o una parte insignificante para armar algo. Nunca o muy pocas veces la gente recuerda lo que tiene guardado para esa ocasión en que lo necesite. Para completar el marco de situación, los objetos como los electrónicos ya no están pensados para ser reparados, si no para cambiarlos por unos nuevos, la idea de su sustentabilidad hoy no pasa tanto en que duren cien años, si no que en el tiempo que duren consuman la menor energía posible, y que de ser posible sea reciclables.

A mi la sensacion de «por las dudas» o «para usar sí lo necesito» no me pasa tanto con objetos físicos pero sí que me pasa mucho con la información. Guardaba hasta hace poco, el 60% de la información que consumía porque creía que podía servirme para hacer tal o cual trabajo en el futuro. Por alguna razón pasaba por alto el hecho de que nunca haría dicho trabajo, y que llegado al caso siempre googleaba nuevamente, como si no tuviera nada guardado y muchas veces, por no decir todas, directamente me olvidaba de lo que había almacenado. La información hoy por hoy abunda y también se recicla.

Nuestra identidad

Si tenes una guitarra porque hace algunos años habías empezado a tomar clases pero ahora lo único que hace es juntar polvo entre las cuerdas, probablemente la guardes para recordar ese momento de exploración y de emoción que brinda el aprendizaje de un instrumento musical. Pero también lo haces probablemente para decirle a los demás «mirá, tengo una guitarra así que eso me hace guitarrista, buena onda, o al menos, amante de la música«. La guitarra es eso que queres o quisiste ser, o bien eso que queres expresar que sos, o que los demás piensen de vos.

A mi me pasaba con las cosas de moto que tenía. Desde el 2013, año en el que vendí la moto luego de un importante accidente, me había quedado con todo tipo de objetos relacionados con las motos. Realmente muchas cosas como accesorios y repuestos para la moto (en realidad para incluso más de un modelo de moto), indumentaria para vestirme de pies a cabeza, y objetos relacionados con el viajar en moto. Por supuesto que al no tener el vehículo nada de eso me servia y no tenía sentido conservar nada, pero al ser cosas que valoraba y en muchos casos costosas, que en su momento me habían costado tanto adquirir y que cuidé durante tanto tiempo, me era difícil pensar en desprenderme así como así.

Y eso tampoco era lo peor. El punto es que lo peor fue darme cuenta de que ya no era más un motociclista, ni un viajero motoquero. No quería aceptarlo y vivía con la esperanza de que dentro de X tiempo volvería a tener una moto, mi hobbie y mis emociones. Como el amigo con la guitarra que piensa que en X tiempo va a realmente dedicarse a aprender y de una vez ser un buen guitarrista reconocido aunque más no sea por sus amigos, yo también no quería ver que si bien no es imposible que en un futuro vuelva a tener una moto, no iba a pasar en lo pronto porque de hecho así lo había decidido.

Por supuesto que hoy puedo escribirlo fácilmente porque pasé por el proceso de caer en la cuenta lentamente y porque ya no me queda nada de todo eso. También porque entendí que el no tener esas cosas no me quita las experiencias y emociones que viví con ellas. ¿Estas seguro de que no guardas nada por este motivo? ¿No hay algo que debas aceptar y dejar ir?

La construcción de tu identidad debería estar dada por lo qué haces y por cómo lo haces, no por tus cosas. Realmente las cosas puede que le digan a tu mamá lo que haces o lo que te gusta, pero de ninguna manera conforma tu identidad. Y mucho menos lo que comunicas y la imagen que los demás se hacen de vos. A no confundir estatus o estilo con identidad.

Los recuerdos

El ultimo factor clave es el emocional. Seguramente tenes tu caja de recuerdos, que cuando la abrís podes volver a un momento determinado y revivir, aunque sea en parte, una determinada emoción. Creo que hasta el más minimalista de todos debe tener su objeto/recuerdo por ahí.

Yo tengo una memoria bastante mala, por lo que tiendo a acumular recuerdos, como las fotografías. Pero particularmente me pasó con cientos de objetos que había ido juntando y coleccionando en mi época de fanático del Club Estudiantes de La Plata (club de fútbol de la ciudad donde vivo). Fueron 10 años de muchísimos momentos y emociones, compartidos con amigos y familiares y en todo ese tiempo en el que me involucre en el club de todas las formas que se te puedan ocurrir, pero que ahora ya nada queda de mi fanatismo. En todo ese tiempo fui guardando cosas primero por sentir un fuerte orgullo de los logros que la institución iba obteniendo, luego los guardaba para poder compartirlos, y finalmente para poder recordarlos o simplemente por inercia porque ya los tenia.

Este es quizás el factor que más peso tiene a la hora de deshacerse de algo ya que tiene un carácter útil en cierta forma, que es el de volver a hacernos sentir bien, o al menos rememorar un momento o situación en la que fuimos felices o en el que nos sentimos orgullosos. A veces es mejor leer un diario viejo donde se cita una épica victoria de tu club favorito, que ponerte a ver los últimos asesinatos del día en la televisión.

Así y todo creo que hay que ser lo más distante posible con estas cosas para valorar realmente cuales son las de más peso y las que verdaderamente nos hacen volver o nos motivan a continuar, para conservarlas incluso mejor si es el caso.

Diferentes peceras

¿Por dónde empezar?

Una buena oportunidad para empezar a ser minimalista es, como le sucedió a Sergio de Sé Leyenda, ante una mudanza, sobre todo si se pasa a vivir en un lugar más chico. Otra buena oportunidad es ante un viaje de larga duración (mínimo de 1 a 3 meses), donde es inevitable llevarnos lo esencial y donde al final del mismo podremos evaluar qué utilizamos y qué no.

En mi caso empecé hace justo un año después de leer este gran post de Super Hábitos. Principalmente comencé por aquellas cosas que estaba clarísimo no necesitaba, que incluso no solo no utilizaba si no que ya ni veía al pasarles por al lado. En esta lista había adornos obsoletos, objetos que hacían de adornos, papeles, revistas y todo tipo de impresos guardados en cajas, cajones y carpetas ocultas debajo de más carpetas, ropa que jamás usaba o que vestía solo en casa, objetos prestados y electrónica obsoleta de la década pasada.

En muchos casos directamente tiré las cosas. En otros vendí los objetos que podían darme una buena cantidad de dinero y que no estaba utilizando o ya no me interesaban. También regale todos aquellos cuyo valor no representaba una ganancia importante y que a su vez sabía que otra persona lo podía aprovechar mejor o lo deseaba más que yo. Y doné los de valor intelectual o conmemorativo a instituciones donde pueda ser compartido con más personas y le den un trato más especial del que yo podía.

La regla principal que seguí fue no dilatar el desprendimiento, si algo no lo podía tirar lo ponía a la venta, pero si no lo podía vender en el corto plazo, lo regalaba o lo donaba. Tenía que ser simple y rápido, ya que de lo contrario sabía que iba a dejarlo en un costado para luego olvidarlo y nuevamente pasar a acumularlo sin sentido.

Desprendimiento digital

Luego continué por los objetos digitales (si, estos también cuentan) donde almaceno muchas cosas personales y en el caso de lo laboral el 99% del material de trabajo. Tenía dos computadoras casi llenas, un disco externo de 1TB de backup repleto y dos discos rígidos y decenas de CDs con archivos de todo tipo. Descarté mucho, me quedé solo con el disco externo y lo laboral lo subí a la nube luego de un profundo filtrado para sincronizarlo cuando resulta necesario entre la computadora de escritorio, la notebook y los dispositivos móviles.

Me deshice de archivos de texto, hojas de calculo, imágenes y carpetas enteras, pero también de mucha información. Borré miles de favoritos, me desuscribí del 80% de las listas de correo, prescindí de la mayoría de las fuentes de blogs y recursos, grupos, foros, redes y perfiles sociales para participar sólo en las que más me interesan o me dan alguna satisfacción. Simplifique los programas de gestión, las cientos de tareas, los borradores y anotaciones, y un largo etcétera de información.

Considero que para mí la parte digital fue y sigue siendo incluso más complicada que lo físico a la hora de desprenderme, sobre todo porque parece que no ocupar lugar y que justamente por mi profesión, siempre me será de utilidad. Pero por este motivo es que ocupan lugar de todas maneras, no en el disco, pero sí en mi cabeza, y por eso debo prestar más atención y cuidado con lo que acumulo de forma digital.

Una vez que se empieza hay que tener en claro una cosa, el desprendimiento es como la dieta: no puede hacerse una vez y nunca más, o una vez al año para volver a acumular un montón de cosas durante los 11 meses siguientes, si no que se debe hacer permanentemente e incluso antes de adquirir algo. Antes de la próxima compra preguntate si de verdad tiene utilidad, valor y sentido el poseerlo.

Tener menos cosas a nuestro alrededor, en nuestros cajones y en la mochila, reduce muchísimo el tiempo que gastamos pensando en ellas o en tareas relacionadas con ellas, muchas veces ligadas a su mantenimiento, conservación o seguridad. En muchos casos no sólo ganamos tranquilidad y tiempo, si no que también ahorramos dinero.

Como ves, no solo se trata de desprendernos de cosas si no también de malos hábitos, de costumbres familiares y creencias culturales. Si logramos tener sólo lo esencial podemos andar mucho más livianos para vivir cada momento de forma más plena y enfocada. Las cosas que tenemos son nuestra responsabilidad, son parte de nuestras vidas y es nuestra decisión conservarlas o desprendernos de ellas.  ¿Ya viste cuánta ropa tenes en el armario?

¿Qué se necesita para ser libre?

Qué se necesita para ser libre

Comencé Gen Libre con el propósito de ayudar a otras personas a descubrir nuevas opciones para hacer lo que les gusta, nuevas maneras de aprender y nuevas maneras de trabajar para vivir sus vidas y lograr la libertad. Ahora bien, la libertad así expresada no es más que un término utópico, inalcanzable y poco descriptivo. La verdad es que no quiero que creas que soy una especie de monje vende humo.

La libertad a la que me refiero principalmente es la laboral, ya que de allí decantan muchas otras, pero considero que para lograrla son necesarias otras libertades, previas si se quiere, como la personal, la educacional, la emocional, entre otras. Así que como vez no se trata de formulas mágicas ni de soluciones rápidas, de hecho odio el tipo de soluciones faciles y rápidas eso sí que es utópico. Se trata de reflexionar sobre distintas cuestiones que tenemos arraigadas para poder aplicar acciones que nos lleven a la libertad y a lograr hacer a cada instante lo que realmente tenemos ganas de hacer.

Es difícil definir qué es exactamente Gen Libre pero si puedo decirte claramente lo que NO es y de que NO se trata este blog en su totalidad. No se trata de hacerse rico de la noche a la mañana con un sitio web ni de cómo volverse famoso con YouTube o cómo llfegar al poder usando Twitter. No está pensado para la gente que busca permanentemente atajos o que siempre está buscando factores externos que le solucionen o le justifiquen la vida.

Gen Libre va un poco más allá y pretende ser fuente de descubrimientos de nuevas opciones, fuente de conocimiento compartido, fuente de intercambio de experiencias reales, fuente de conceptos que ni siquiera sabias que alguien podía tener o por el contrario que creíste que vos eras el único «loco» que las pensaba. Con este blog pretendo juntar a la gente que cree como yo que es posible diseñar su vida, y que para empezar solo es cuestión de decidirlo.

Esta es la segunda entrada del blog y sería muy difícil que pueda responder en ella y de una vez la respuesta a la pregunta planteada. Así que voy a utilizar este post a modo de introducción y un poco como indice de todos los temas sobre los que escribiré en el futuro.

A nivel personal

Hay cientos de factores que influyen en el desarrollo personal de una persona, y hay miles de conceptos que conforman su realidad. Sin embargo para ser una persona libre son necesarios algunos pocos pero sólidos conceptos y es necesario tener convicciones fuertes para no dejarse arrastrar ante la primera critica o el primer fracaso.

Una factor importante creo que es el conocimiento de uno mismo, que sólo se logra pensando y reflexionando sobre tu historia personal, tu presente, tu realidad y entorno. Algo que ayuda mucho en este proceso es escribir y encontrar tu voz interior. Esto permite saber qué necesitamos realmente y qué no, que queremos, deseamos y anhelamos. Identificar las emociones y las motivaciones que nos mueven a la acción también creo que es algo fundamental.

Sin dudas el más importante de todos es tener la capacidad de decidir por vos mismo. A primera vista parece algo obvio y que en casi todos los países del mundo parece algo dado. Pero la realidad es bastante diferente, muchas veces la gente no se da cuenta que no está decidiendo y que simplemente está siguiendo un camino impuesto, prefijado. En filosofía se dice que cuanto más obvio más difícil es cuestionarlo o que nos demos cuenta de que podemos cuestionarlo.

Y si de dificultades se trata tener conciencia de estar viviendo no es nada fácil y es una de las cosas que hace la diferencia. No es lo mismo vivir como si creyéramos que somos inmortales a vivir cocientes de que estamos transitando un camino sólo de ida, en donde no hay vuelta atrás y que posee un fin determinado e imposible de evitar. Esto deriva también en no tener miedo a los cambios porque de eso básicamente está hecha la vida de una persona libre, de cambios permanentes, incluso de inestabilidad e inseguridad. Pero eso es soportable debido a la conciencia del tiempo y todo lo anteriormente expuesto.

A nivel educativo

Del ultimo punto mencionado se desprenden las ganas de aprender y experimentar. Buscar con curiosidad constantemente cosas nuevas, para hacer, para ver, para experimentar, para leer, para sentir, para tocar, para vivir.

Con el nivel educativo me refiero a la formación que uno desarrolla en torno al colegio, la universidad (si es que fue) pero también del entorno, de actividades, de hobbies, de juegos, de «dones», etc. Creo que el ser curioso es el primer paso para aprender algo y para que realmente te interese lo que estas por aprender. Creo que es importante leer mucho pero también saber qué leer y para eso es bueno ser autodidacta.

Aprender a cuestionar no es fácil, puede caerse fácilmente en la queja y terminar siendo un conformista más o uno peor que son los que para colmo se quejan y justifican su vida a través de la culpabilidad del mundo, del universo.

A nivel laboral

Ya que si de algo sé es sobre Internet, la Web y la tecnología en general, mis propuestas para ser libre a nivel laboral van a tener que ver siempre con estas temáticas y principalmente con lo digital, aunque con un poco de imaginación, creatividad y capacidad de relación, no creo que sea difícil llevarlo al plano físico o de los negocios tradicionales.

Viendo las tendencias de crecimiento de adopción de los dispositivos móviles, la penetración de Internet a nivel mundial, los cambios en la forma de trabajar en todo el mundo, el impulso emprendedor, y el extra super fácil acceso a la información y la super exposición que tenemos a ella, yo personalmente no apostaría a trabajos o negocios que no tengan que ver aunque más no sea en un sector con la Web en general.

Por eso creo que es importante entender cómo funciona, cómo se crea, las opciones que da, las oportunidades que brinda para desarrollar la marca personal y saber cómo crear un negocio, empresa o startup con herramientas online. Estoy seguro que te puedo sorprender con herramientas que facilitan mucho ciertos trabajos y con modelos de negocios que ni se te hubieran pasado por la mente.

Ser freelance o emprendedor no es todo color de rosa tampoco, así que me gusta compartir consejos para llevar la vida lo mejor posible, para superar obstáculos y para que no caigan en los mismos posos que yo.

 

La libertad siempre tiene un contexto y cada uno de nosotros tiene el suyo propio. Cada caso es diferente y como dije antes esto no se trata de una formula mágica. Son temas que tocaré en el futuro y en muchos casos son conceptos propios.

Está claro que si tengo 26 años y vivo en Argentina mi libertad está claramente contextualizada, y al mundo que me referiré será por lo general al de esta época (y por que no a un futuro cercano) y a occidente geográficamente hablando, lo que no quiere decir que muchos de los conceptos de los que hablaré, no sean aplicables a todo el mundo en cualquier momento de la historia de la humanidad.

En lo que a desarrollo personal, modo de vida y educación se refiere no puedo hablar más que desde mi experiencia y a modo de opinión. De ninguna manera pretendo que me leas pensando que estoy diciéndote lo que tenes que hacer y como, si no todo lo contrario. Quiero que me leas intentando relacionar lo que digo con tu vida y tus posibilidades, que seas critico con lo que digo y con lo que vos pensas.


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El desafío de la voz interior y exterior

El desafío de la voz interior

Hubo un momento en el que yo no sabía que me gustaba escribir y creía que lo hacía realmente mal. De hecho mi caligrafía es conocida por todos los que la conocen como desastrosa, y utilizo este adjetivo sólo para ser bueno conmigo mismo. Además mi ortografía de adolescente era muy mala también, más de una vez algún amigo me soltó un «¡Qué burro!» por obviar alguna hache o por poner una C cuando debería haber puesto una S.

Resulta que en algún momento, gracias a la computadora, dejé de preocuparme por la caligrafía. Resulta que en algún momento, gracias a los sistemas de corrección, dejé de preocuparme por la ortografía. Y resulta que gracias a estas dos herramientas pude centrarme en lo que realmente quería hacer: escribir. Me di cuenta con el tiempo que saber escribir no se trata de tener linda letra ni de aprenderse todas las reglas ortográficas. Saber escribir es poder comunicar lo que uno realmente quiere expresar y eso no es una tarea sencilla. Al principio parece obvio que podemos hacerlo, que se trata siempre de las mismas palabras y que con simples combinaciones uno puede obtener un resultado con el que estar satisfecho y por sobre todo, algo con lo que hacerse entender con los demás. A priori incluso no pareciera muy distinto de hablar.

Resulta que en determinado momento empecé a leer. No fue en el colegio donde sólo leía por compromiso y para aprobar exámenes sobre textos que no me gustaban, fue varios años después. Con la lectura frecuente no sólo mejoré lentamente la ortografía y no sólo obtenía placer y emociones de los relatos de cada libro, sino que también empecé a interpretar la voz y el tono de cada autor. Estos términos, «la voz» y «el tono», son términos que se utiliza justamente en literatura para referirse al modo en el que el autor se dirige a sus lectores.

Cuando uno lee a escritores importantes o a gente que escribe desde hace tiempo, al margen de gustarle o no lo que dice el texto, lo nota transparente, se nota que eso era exactamente lo que el autor quería comunicar y por lo tanto uno se conecta mucho más fácil y profundamente con lo escrito. El consejo que todos dan, incluso grandes autores, es que para encontrar la propia voz interior lo único que verdaderamente sirve es sencillamente escribir y escribir. Escribir mucho todos los días. Lo que seguramente estás pensando es, primero que no todos tienen tiempo para escribir todos los días y segundo para qué, ya que salvo que seas escritor o periodista no tiene mucho sentido.

La voz interior

Hace muchos años empecé algo así como un diario que más que relatar la cronología de mi día a día o de determinados hechos, lo que hacía (y hago) era volcar pensamientos profundos que de repente me surgían.

Recuerdo el primero de esos textos, y digo recuerdo porque lo perdí. Era una madrugada calurosa de diciembre, me sentía bastante mal porque estaba resfriado y en pocas horas debía ir a trabajar. En ese momento tenía 19 años y trabajaba en la empresa de mi familia, a pesar de las comodidades que eso representaba (a saber: podía llegar un poco más tarde si me sentía mal y además el local quedaba al lado de mi casa) estaba molesto y escribí «no entiendo cómo uno no puede enfermarse tranquilo por tener que ir a trabajar«. A pesar de haber perdido el documento, esa frase me quedó grabada y todavía me parece que expresa exactamente lo que pensaba, lo que sentía y lo que me estaba pasando en ese momento.

Era la primera vez que me sentaba a escribir por escribir, y a escribir desde mi propio yo y para mí mismo. Fue un desahogo importante. Y creo que en esa frase en particular encontré mi voz interior. Me di cuenta que uno puede expresarse sinceramente, y hacer sentir lo que se está viviendo. Descubrí que se puede comunicar efectivamente lo que uno piensa.

Pero por otra parte también estaba contento. En ese mismo texto, al principio y en su nudo, lo único que había eran críticas, quejas, y una lista interminable de cosas que no quería ser y que no quería repetir. Pero sobre el final del texto me auto-cuento lo que tenía pensado para el futuro. Quería cambiar, y la forma en la que lo haría sería escapando de todo para viajar en libertad.

A la distancia, siete años después, veo claramente que ese día me descubrí un poco más, que descubrí dos aspectos fundamentales de mi personalidad y mi temperamento. Desde siempre critico todo lo que se me cruza, y luego decido lo que verdaderamente quiero para mí en función de mi libertad. A pesar de que sólo tenia 19 años ya había viajado mucho, había conocido ciudades de 3 continentes distintos y sabía que esa actividad me encantaba así que decidí que esa sería mi herramienta de escape, viajar.

Cabe aclarar que antes de ponerme a escribir ya había tomado esa decisión. El texto fue mas bien una traducción, una confirmación de lo que había pensado y había hecho. Era visualizar que yo había cambiado, que había dado un giro de ciento ochenta grados y quería comunicármelo, grabarmelo. Fue como un contrato que firme conmigo mismo para enfocarme y no volver a perder el rumbo. Había llamado a mi novia y le había dicho que tenía pensado dejar todo y hacer un viaje por Latinoamérica en moto, de por lo menos un año. Le dije que yo lo iba a hacer sea como fuere y le pregunté si ella me quería acompañar. Su respuesta fue afirmativa y aunque partimos dos años después, desde ese mismo instante el viaje ya había comenzado.

El desafío

Esa noche descubrí mi Gen Libre, descubrí que hay opciones y que solo se trata de decidir lo que realmente uno quiere. Con ese primer texto comencé el desafío de poder comunicarme a mi mismo mis propios sentimientos, pensamientos y cambios. Ya llevo escritos varios libros privados en cientos de hojas digitales y fueron esas palabras las que me ayudaron a interpretarme a cada momento e incluso a la distancia.

Hoy, con esta primera entrada de mi nuevo proyecto empiezo un desafió nuevo, el de comunicarle lo mismo a los demás, de contarte a vos mis experiencias y reflexiones de una manera efectiva para poder aportarte valor.

 


Por eso te pido que si te gustó me dejes tus comentarios acá abajo. Así no creo que estoy hablando sólo :). Te invito además a que lo compartas en tu red social favorita para ayudarme a difundir el blog. Gracias por leerme!

 

 

Para correr primero hay que aprender a caminar

Para correr

El 23 de Abril de 2013, a 4 días de mi cumpleaños, sufrí el más perjudicial accidente de moto que había tenido hasta el momento. Desde que me levanté fue un día muy raro, que terminó conmigo internado y toda mi familia preocupada.

Después de intentar esquivar a una chica que se me cruzó en el camino, golpee contra el cordón de la rambla de la avenida por la que venía y volé varios metros por el aire hasta caer en medio de la calle. Me cuesta decirlo pero mi intento tuvo bastante éxito dadas las complicadas circunstancias y la maniobra que tuve que hacer. Me cuesta porque la chica terminó golpeada de todos modos y yo tuve fractura de tibia y peroné con un gran desplazamiento y una pequeña exposición en el tobillo.

Hasta que llegó la ambulancia una señora me sostuvo la mano todo el tiempo, cosa que agradezco aún hoy más que a la ambulancia misma. Después vino el buen trabajo de los enfermeros y el dolor, el mayor dolor que jamás había sentido en mi vida.

Ya tarde en el hospital y recién después de la primera intervención, el yeso y la morfina, pude empezar a sentir algo. Y no era precisamente dolor, era una mezcla entre incertidumbre y miedo. Incertidumbre por cómo seguiría todo y de lo que había pasado, y miedo a no poder caminar o a que me quede la pierna izquierda mal y renguee, a no poder volver a practicar deporte…en fin, a no poder llevar la vida que tenia hasta ese momento. No sólo lo sentía como una perdida física si no también moral, un daño que daba un giro completo a mi vida.

Después del primer mes luego de la operación, un gran logro fue poder salir de la cama para poder compartir una cena en familia. Después del segundo, fue poder manejarme tranquilo dentro de mi casa en muletas. El poco trabajo que tenía, gracias a mi condición de freelance, lo hacía desde casa, y las únicas historias que tenia para contar eran de mi perra Fiona.

Ya al tercer mes fue increíble dejar las muletas y empezar a caminar, con muchos dolores, rengueando, pero a caminar. Los seis meses siguientes los dediqué casi exclusivamente a mi rehabilitación, ya que le destinaba entre 12 y 15 horas semanales.

Se requiere un 1% por ciento de inspiración y 99% de transpiración.

Ese esfuerzo y trabajo me sirvieron muchísimo para poder caminar con normalidad, para que de apoco los dolores fueran disminuyendo y para empezar tibiamente a intentar volver a practicar boxeo. Lo intenté una vez y no pude, al otro día supe que todavía no era el momento. Diez meses después del accidente todavía sentía miedo pero tan mezclado en mi angustia general que no lo podía identificar. Estaba muy feliz de poder caminar y moverme de forma independiente, pero me quedaba todavía volver a como era antes, a sentir las piernas de la misma forma y con la misma solidez que antes del accidente.

Radiografía
Radiografía de mi pierna izquierda robotizada

Podía elegir libremente, podría dejarme los 12 clavos y las dos placas que tenia en la pierna izquierda o sacármelos mediante una nueva operación. El médico me comentó que no era para nada necesario sacarlos, someterme a eso si no me iba a dedicar (como él ya sabia) a ser deportista o no tenia una carrera ligada a ello. Pero yo no podía dejar de pensar que todas las molestias que aun sentía y que todas mis limitaciones tenían que ver con ese agente externo. Hasta ese momento me habían ayudado pero ahora sentía que era hora de sacarlos. Para ser verdaderamente independiente no podía seguir apoyándome en esos fierros.

Un mes después de la segunda operación, el 22 de Agosto de 2014, hace exactamente un año, decidí por simple capricho, convicción, testarudes o llamenle como quieran, salir a correr. No me acuerdo ni por qué ni de donde saqué el «salir a correr» porque todavía no estaba tan de moda como ahora. Lo importante es que salí, corrí 1.8 kilómetros, y camine el resto para completar los tres kilómetros de distancia totales. Esa tarde lo que sentí fue indescriptible, y no me refiero al dolor de cuando llegue o a lo fuera de estado que estaba, me refiero al viento en la cara (¿alguien dijo como en la moto?), a la sensacion de libertad, de movimiento, de logro, de revancha, de todo. La foto que está en la portada es de ese mismo día, del momento justo en el que llegué nuevamente a casa.

21k
Datos obtenidos de la aplicación Endomondo

Hoy, a 365 días de ese momento y a 851 del accidente, corro 8 millas (casi 13 kilómetros) en un poco más de una hora y además me estoy preparando para correr los 21k de La Plata en Octubre.

Antes del accidente practicaba boxeo e iba periódicamente al gimnasio, pero lo hacia quizás sólo por placer lo primero y por estética lo segundo. No tenia una causa definida, común o clara de por qué lo hacía. Ahora entiendo al deporte como un principio fundamental en mi vida para lograr estabilidad en todo sentido. No es fácil mantenerse, pero es cuestión de trabajar y crear el habito partiendo siempre de una motivación sólida.

Suena raro porque a la mayoría le resulta obvio, pero poder mover tu cuerpo con libertad, ágilmente, de cualquier forma, ya sea para caminar, bailar, correr o llevar a cabo una tarea doméstica o determinada técnica de algún deporte, es increíblemente hermoso.

Simplemente quería compartir en esta fecha especial mi experiencia. Si no les sirve de motivación, al menos sé que ahora me conocen un poco más.