La verdad siempre habla en presente

Hablar del pasado es hipócrita, resultadista, exagerado, deformado, tendencioso, mentiroso, acotado o parcial, y estamos hablando de algo que no solo dejó de existir, YA mismo no existe.

Hablar del futuro es totalmente aleatorio, confuso, incomprobable, insensato, en vano, dudoso, increíble, también tendencioso, y estamos hablando de algo que por más que queramos hacernos una idea clara, por más que podamos creer que podemos predecirlo, la realidad del devenir siempre nos sorprenderá y nos ganará de mano. El futuro AÚN no existe.

Hablar en presente en cambio, no sólo es más verdadero, sino que es más fácil.

Mañana podré decir que escribí un interesante artículo en mi blog, con el que quise compartir una reflexión que me surgió a la noche antes de dormir, con el cual buscaba sincerarme y demostrar honestidad.

Ayer podría haber dicho que iba a escribir un gran artículo en mi blog sobre la verdad, que probablemente le cambiaría ciertas concepciones o al menos la forma de expresarse a quienes lo leyeran.

Pero ahora tengo sueño, son las dos y media de la madrugada y me surgió escribir esto porque mientras escuchaba un antiguo programa de radio de Fernando Peña, se me ocurrió la frase que puse en el título, y entonces me vi obligado a elaborar algo más.

No puedo escribir dos párrafos seguido que salto a otras pestañas del navegador, me distraigo bastante y pierdo fácilmente la motivación.

Y esa es la verdad. Al menos por ahora.

Al fin soy adulto

Al fin soy adulto

Al fin soy un adulto.

Al fin puedo olvidarme de lo realmente importante y atender urgencias, apagar incendios permanentemente.

Al fin puedo olvidarme de sentir, de detenerme, de pensar, de criticar.

Al fin puedo abandonarme a mis creencias, a lo construido hasta el momento, a lo inculcado, a lo obvio.

Al fin puedo parar de aprender, de nutrirme de cosas nuevas, de dejar de lado la curiosidad.

Al fin puedo sentirme libre de tener miedo por todo, por el pasado, por el futuro, por el qué dirán, por hacer, por no hacer.

Al fin tengo de qué arrepentirme, puedo pensar en todo lo que no hice y en todo lo que hice e hice mal y puedo empezar a creer que todo es irreversible.

Al fin puedo anhelar todo aquello que alguna vez quise, sentir que ya es tarde para todo, que no tiene sentido intentar, que no es necesario exigirse.

Al fin puedo dejar de priorizar y empezar a darle más importancia a lo que tengo que hacer que a lo que amo.

Al fin sé para lo que soy bueno y para lo que no sirvo, lo tengo tan claro que a partir de ahora puedo hacer siempre las mismas cosas, incluso las malas, porque ya se sabe: de adulto no se puede cambiar.

Al fin puedo decir que todo tiempo por pasado fue mejor.

Al fin puedo descansar en el amor, es decir en aquellos que me quieran, sin dar de más a cambio, dar por hecho que me quieren. Y que también si dejan de hacerlo no creo preocuparme.

Al fin puedo dar como excusa que no tengo tiempo.

Al fin pierdo un poco la vergüenza, puedo hacer y decir lo que me dé la gana, puedo no ser coherente ni honesto porque ahora ser cara dura me es más fácil. También puedo mirar para otro lado con ciertas cosas sin que se note y sin que me genere culpa.

Al fin puedo dejar de sorprenderme de los detalles, de lo muy profundo, de lo inexplicable.

Al fin puedo ser un hipócrita profesional, un enmascarado, un ilusionista, para que incluso frente al espejo o en soledad, siga diciéndome a mí mismo que soy un adulto, que al fin soy un adulto.

 

La edad es una cuestión de la mente sobre la materia. Si no te importa, no importa.
– Mark Twain

DNX Buenos Aires entre lo hippie y el capitalismo

DNX Buenos Aires

Tuve la oportunidad de asistir a DNX Buenos Aires, la primera conferencia de nómadas digitales en Argentina. Para quién no sepa de qué se trata, es básicamente un evento que reúne a emprendedores y trabajadores independientes que trabajan online con herramientas digitales.

La DNX es un evento joven que se realiza en distintas partes del mundo, y este tuvo de especial no solo el hecho de hacerse en Buenos Aires si no que todos sus oradores hablaban español y prácticamente todos eran de Hispanoamérica.

DNX Buenos Aires tuvo decenas de oradores, concretamente 33, con propuestas muy variadas y de gran calidad. A nivel general el evento me gustó mucho al margen de algunas cositas que se podría mejorar en la organización y otras que fueron producto del espacio elegido para la conferencia (CC Konex).

Los oradores fueron, en todo momento, uno más del público. Cuando no estaban dando sus charlas, estuvieron esparcidos entre los tres auditorios, los pasillos o el patio de comidas, por lo que eran totalmente accesibles para compartirles opiniones o hacerles preguntas.

En cuanto a las charlas, por razones obvias no pude asistir a todas, me tuve que repartir, así que elegí en función de mezclar lo motivacional con lo estrictamente técnico y de tratar de evitar a oradores que por el título de su charla, suponía que iban a hablar sólo de sí mismo, sin mucho mensaje atrás.

Mis elegidos en DNX Buenos Aires

  • Sergio Sala – Vive tu vida como la aventura que debería ser
  • Leo Guarita – Dominando a Google. Cómo alcanzar el primer lugar
  • Muriel Rébora –  Cómo mantener un negocio freelance mientras viajas por el mundo
  • Aldana y Dino – Escapa de la rutina y diseña un camino mágico que te apasione
  • Carlos Miceli – Cómo crear una red de afiliados online para descubrir nuevas oportunidades por el mundo
  • Fabian Dittrich – Experiencia Nómade y el flow intuitivo de la vida. Ya estuve ahí, lo hice y ahora qué sigue.
  • Rodrigo Ferreri – Los cuatro pilares del marketing digital
  • Santiago Salom y Lucía – Cómo pasar de 100 a 1000 clientes, aprende todo lo que necesitas para escalar tu negocio
  • Juan Martitegui – Cómo lanzar una empresa online desde cero. Las tácticas que utiliza Juan para lanzar negocios millonarios.
  • Julián Bandeo – El cofundador de la Bio Guía nos va a contar su historia para lanzar la comunidad.
  • Antonio G – Cómo romper todos los récords de ingresos en menos de un año. Los pasos exactos para lanzar un negocio profitable.

Sí, 11 charlas una tras otra con sólo un break de una hora en el medio. Tremendo. Me quedó la cabeza explotada y llena de ideas. Acá mi cara de concentración en la charla de Santiago Salom (está mal en el tweet), soy el de remera negra (la cámara busca al jugador):

No voy a hacer un resumen de cada charla porque se extendería demasiado, pero sí me gustaría compartir ciertos conceptos que se desarrollaron durante todo el evento y conclusiones personales.

El trabajo cambió hace rato

En ninguna de las charlas se habló sobre tendencias ni estadísticas que abalen el cambio en la forma de trabajar.

Si bien existen y se pueden encontrar en muchos lugares, esta gente simplemente vino a decirnos, «yo vivo así, yo trabajo así».

Quiero decir que no se trata de ponerse a pensar en las causas (muchas obvias como el avance tecnológico y de Internet) si no de directamente tomar lo que está pasando como la regla y no como la excepción.

Y esto quedaba más claro cuando comentaban anécdotas, historias o datos sobre países más desarrollados.

Que en Latinoamérica todavía estemos muy lejos en cuanto a proporciones y estadísticas, no significa que ya mismo y que cualquier persona tiene la posibilidad de trabajar online y de aspirar a ser un nómada digital.

No más trabas mentales de decir «todavía falta para el cambio», «en mi país no es posible», «eso no es para mí». Luego de escuchar hablar sobre trabajar a distintas personas con distintos negocios y profesiones, en todo tipo de lugares y circunstancias, queda claro que es perfectamente posible.

Este movimiento lo único que va a hacer es seguir creciendo y pasará a ser cada vez más «normal».

Sin conocimiento es imposible

Queda clarísimo que sin conocimientos amplios es muy difícil lograr el éxito con tu profesión o emprendimiento.

Para lograr los objetivos que te plantees vas a tener que aprender tantas cosas como te sea posible, y adquirir habilidades tanto duras como blandas.

Sólo en las charlas a las que asistí se mencionó, se hizo hincapié o se enseñó sobre las siguientes temáticas:

Desarrollo Profesional: Desarrollo Personal:
Ventas Estilo de vida
Finanzas Productividad
Marketing y Publicidad Introspección
Diseño Gestión del cambio
Administración Nomadismo
Gestión de equipos y proyectos Propósito
Networking Actitud

Si querés ser independiente, ser un nómada digital, vas a tener que aprender, tarde o temprano, sobre todas estas temática y más.

Considerado que cada una de ellas es un mundo en sí misma, hay para entretenerse para rato.

Debido a que me dedico al mundo digital desde hace muchos años, también puedo percibir que el know-how que hay que tener para emprender digitalmente y no morir en el intento es cada vez más alto y complejo.

Todos los oradores tienen un gran conocimiento de fondo, ya sea por experiencia propia o porque se capacitaron, pero nunca por casualidad.

Y los que quizás lograron vivir de esta forma sin alguna de esas dos cosas, fue porque al menos tenían una intención y un propósito muy claro desde el principio, que luego se fue transformando y adaptando a las circunstancias.

Con la pasión no alcanza. El talento tampoco no alcanza. Es una combinación de muchas cosas, y sin esa combinación lograr el éxito es muy difícil.

Sin algo sólido ni lo intentes

Detrás de todo nómada digital hay dinero. Por una cosa o por otra las historias de sus viajes ya como nómadas digitales, no aquellas anecdóticas donde algunos viajaban sin un peso, se sustentan con dinero real, no con la magia (aunque en el caso de Aldana y Dino es lo mismo 😝).

Por lo que una cosa es que puedas iniciar un viaje sin fecha de retorno como lo han hecho tantos (con y sin dinero), y otra cosa es vivir como nómada digital.

Esto último supone una planificación, hay un pensamiento estratégico detrás y como leí también por ahí es un trabajo en sí mismo.

Y para sostener todo el plan es necesario que tengas un flujo de dinero que te permita ir cumpliendo cada etapa, idea y objetivo en tus viajes.

Por lo que como dijeron tantos, pero quizás el más claro fue Sergio Sala, es necesario que tengas un negocio pulido y funcionando si sos emprendedor, o un servicio que funcione bien y te de beneficios si sos freelance.

Sin el correcto desarrollo de ese «pequeño detalle» primero, el resto del sueño nómada digital te será cuesta arriba o directamente imposible. No es posible lograrlo de un día para el otro y sin  tener las cosas claras de lo que uno ofrece, de lo que trabaja.

Entre el movimiento hippie y el capitalismo puro

Entre los tres auditorios, los oradores, entre los asistentes e incluso dentro de las mismas charlas, se daba un choque permanente.

El choque era entre el movimiento hippie y el mero capitalismo. Por un lado tenías las que eran «hippies» directamente y por otro charlas netamente capitalistas. Algunas eran un intermedio.

Con ninguno de los dos términos quiero ofender a nadie, ni tampoco lo digo en términos despectivos, los utilizo para entender a través de qué supuestos se partía en cada caso.

Si bien es una opinión personal, el evento en sí mismo combina ambas cosas de forma bastante evidente. Basta con ver el cronograma de charlas y sus títulos.

Como decía, algunos oradores partían de premisas como la libertad, el propósito, los viajes, el escapar a la rutina, el esquivar los dogmas, conceptos espirituales, la creatividad, el arte, el evitar la vida burguesa, la sustentabilidad, el voluntariado, etc.

En otras, sobre todo en los workshops, se impartían clases sobre temas que parten del supuesto que vivimos en una sociedad capitalista y consumista, por lo que nos enseñaban a transformar  a interesados en consumidores, a mejorar el proceso de venta de productos y servicios, a escalar negocios, nos hablaron sobre marketing, sobre números, nos hablaron sobre cientos de miles o incluso millones de dólares, etc.

Esa mezcla me pareció genial. Se entendió perfectamente por qué pasa, quedó clarísimo. Ser nómada digital supone esta combinación entre lo que querés hacer, cómo querés vivir, qué querés crear, a quién querés ayudar, hasta dónde estás dispuesto a llegar, hasta dónde lo querés hacer crecer.

En un mismo camino, vamos transformándonos y adaptándonos a las circunstancias, aprendiendo sobre muchas cosas y desarrollándonos en las distintas facetas de nuestra personalidad.

Y esa actividad, en el momento actual en el que vivimos, se da dentro de marcos tan opuestos en el mundo, como complementarios dentro de nosotros mismos.

Y sin embargo…

Como conclusión final de la DNX Buenos Aires me queda lo que muchos de los oradores dijeron al pasar o como concepto dentro de su charla:

Nadie sabe muy bien qué hacer con su vida

Somos claramente gente inquieta, curiosa, personas a las que no les alcanza con lo que el sistema tiene para ofrecer. Estamos incómodos teniendo comodidades.

Lo que quedó claro es que aunque no sepas qué hacer con tu vida, si no empezas a hacer algo, nada va a cambiar. El hacer es fundamental y trae cosas nuevas que no hay chance de que te las imagines antes de dar el paso. No tenes manera de saber lo que esa acción puede y va a generar.

Las mismas problemáticas e inquietudes son las que nos guían a los que tenemos este gen libre. Son cosas intangibles, de mucha introspección para conocernos a nosotros mismos, que nada tienen que ver con el dinero, los negocios, los viajes o las relaciones.

Este sentimiento común que compartimos en algún momento explota y se traduce en cada uno de estos oradores y asistentes, en toda la gente que intenta hacer su propio camino y vivir diferente.

Somos más de los que creemos. Sigamos uniéndonos.

Hablando con Certeza

Hablando con Certeza

A no confundir el título de este particular post. No se refiere a que yo hablaré con certeza si no que hace referencia a Certeza, de nombre propio. Persona con la que estuve hablando hace unos días, o más bien cada tanto desde hace 27 años, y que gracias a esas conversaciones pude sacar algunas conclusiones sobre ella.


Certeza sabe perfectamente qué es.

Certeza sabe perfectamente qué hace.

Certeza sabe perfectamente cómo lo hace.

Y además, Certeza sabe perfectamente qué son, qué hacen o deberían hacer, y cómo lo tiene que hacer los demás.

Si no sos de apellido Certeza, entonces habrás notado que esta persona tiene en claro muchas cosas pero no sabe «Quién es» ni «Por qué» hace lo que hace. Y por tal motivo tampoco puede juzgar atinadamente al resto de las personas, ni saber cuáles son sus verdaderas motivaciones.

A Certeza le resulta complicado adaptarse al cambio propio y ajeno.

A Certeza le molesta sentirse inseguro.

A Certeza le paraliza sentir miedo.

A Certeza poco le importa la veracidad o exactitud de sus creencias y dichos.

Es muy probable que ella viva en una realidad de dos por dos, lo que la hace creer que SU realidad es LA realidad, y piensa resueltamente que la verdad es fácilmente alcanzable y que por lo general siempre la tiene a mano.

Es bastante antisocial también, por lo que no le gusta cruzarse con su vecina Opinión, sabe que en el fondo se parecen mucho pero prefiere mantener firme su posición. Al fin y al cabo quién quiere una opinión (o muchas!) cuando se tiene la verdad. Y las evidencias.

¡Ah las evidencias! A Certeza le encantan las evidencias, sobre todo porque es consciente de que en ellas se basa todo su sistema de creencias y valores, y por lo tanto también todas sus acciones.

Pero Certeza no es buena cuestionándose, ya que cuestionar la haría dudar. Y eso es a lo último que quiere llegar, a veces por pereza otras por incapacidad, otras por evadirse.

Certeza cuando se cruza con otra persona del mismo apellido y mantiene una conversación, lejos de entrar en conflicto simplemente habla sola, como si estuviera frente a un espejo. No es buena escuchando a los demás, si es que los deja hablar.

Y si llegan a conectar es porque hablan de las mismas evidencias que los antepasados Certeza fueron construyendo a lo largo del tiempo y la historia.

Una familia complicada. Un tipo de persona que basa toda su seguridad en sus propias convicciones, dejando afuera todo análisis, reflexión, introspección, investigación y todo lo que termine en on.

Ahora que la conozco mejor voy a intentar hablar aún menos con ella, tanto cuando camine por la calle como cuando me mire al espejo.

Recuerdo: Si no lo muevo nunca mas no me duele

Si no lo muevo nunca más

La del título, es la frase culmine de una anécdota de la familia de mi novia. Es un recuerdo recurrente y una de esas anécdotas que se repiten hasta el hartazgo y que a pesar de eso siempre es respetada. Todos aquellos que la escuchan por primera vez quedan impresionados.

Básicamente la anécdota trata sobre un accidente que tuvo mi cuñada cuando era niña, por el cual se le dislocó el hombro. La llevaron como es lógico al hospital de niños a que le vuelvan al lugar el brazo. Pero como Lara (mi cuñada) sabia que la iban a tocar y le iba a doler, dijo entonces la frase celebre “Si no lo muevo nunca más no me duele”.

En ese momento prefería vivir con un brazo dislocado e inútil a sentir dolor. Un dolor que ella no podía saber por cuánto tiempo le iba a doler, pero aun ante la chance de que dure un segundo, prefería dejarlo todo como estaba.

Y es la frase y ese sentimiento que me hizo pensar que muchas veces hacemos lo mismo con los pensamientos.

Brazo vs. Recuerdo

Hay recuerdos de hechos, acciones o sensaciones, que se pueden comparar con el brazo dislocado de mi cuñada, aunque hay una diferencia importante y es que el brazo es fácilmente puesto en su lugar y se puede continuar con la vida normalmente, lo máximo a lo que puede aspirar ese hecho es a convertirse en una anécdota.

Pero yo me refiero al recuerdo que vuelve una y otra vez a nuestras mentes, incluso sin que los evoquemos, esos recuerdos que surgen de nuevo ante cosas a priori sin relación alguna. Y me refiero a recuerdos que de alguna manera nos hagan sentir mal, miserables, desdichados, desafortunados o cualquier otro tipo de sentimiento negativo que atente contra nuestro bienestar, nuestra autoestima o las ganas de vivir.

Y creo que esto sucede por creer que si no se mueve nunca más, no va a doler. A ver si me explico. El recuerdo que viene a nosotros y que nos angustia no es un movimiento voluntario para mitigar ese dolor. Que se entienda, que ese recuerdo, que nos despierta por la mañana o no nos deja dormir por la noche, es como el recuerdo que le produciría a cualquiera el dolor de un brazo dislocado cuando se lo quiso utilizar para mover una silla.

Si viviéramos con un brazo dislocado, y aunque intentáramos no moverlo nunca más para que no nos duela, sería inevitable que lo queramos usar instintivamente y por costumbre para hacer determinadas tareas o que algo o alguien más nos lo mueva, pero entonces la incomodidad y el dolor nos recordaran inevitablemente nuestra situación.

De la misma forma pasa con los recuerdos a los que me refiero. Podemos hacer de cuenta que mientras estén ahí y nadie los toque (o los sepa) no nos van a doler, pero de repente, en una cena con amigos, el recuerdo puede reflotar desde lo más profundo de nuestro ser y recordarnos todo lo mal que nos sentimos por ello.

Moverlo para siempre

Entonces lo mejor que se podemos hacer es solucionarlo. En el caso del brazo la acción se deduce fácilmente. Hay que ir al hospital a que un traumatólogo nos coloque el brazo en su lugar y fin de la historia.

En el caso de los recuerdos puede ser un poco mas complejo, pero la base es la misma, moverse.

Para todos aquellos casos que nos preocupen y ocupen nuestra mente de forma negativa es necesario moverse. Moverse en función de lo que sentimos y lo que queremos lograr. Por supuesto que una nueva acción va a traer nuevas consecuencias, y por supuesto que puede salir mal, pero no existe otra forma de comprobar si podemos sentirnos mejor con nosotros mismos sin hacer, sin movernos.

Estancarse en un recuerdo que nos lastima es comparable a auto flagelarse, a castigarnos diariamente por el mero hecho de sufrir. Todos tenemos en mayor o menor medida un lado masoquista, pero no podemos dejar que el dolor o la angustia se apoderen de nuestro ser y mucho menos que nos acompañe a lo largo de nuestra vida.

Entre lo dicho y lo hecho

A lo largo de nuestra vida buscamos definirnos como personas, quizás es una actividad que se nota más en la juventud, porque las personas mayores descansan (y no lo digo necesariamente en un buen sentido) en el pasado para tal fin.

Pero así como no creo que uno sea el mismo durante toda la vida, tampoco creo que nadie deba tener una definición. En lo que si creo es en los hechos y en lo hecho.

Las palabras pueden ser horribles o muy bonitas, pero las palabras como dice el dicho “se las lleva el viento” y no porque cuando las decimos no sean verdad, si no que son siempre pasado. Ni bien las terminamos de pronunciar se convierten en pasado. En cambio los hechos definen nuestro presente. Si un día decidimos empezar a estudiar psicología, nos encontraremos dos años después escuchando a un profesor hablarnos sobre Jean Piaget, y eso esta sucediendo por la decisión que tomamos anteriormente. Por eso, cuando dijimos “voy a estudiar psicología” si no lo acompañamos con la acción, con el movimiento, son palabras (y por lo tanto pensamientos) que quedan en la nada, que se convierten en pasado y mueren.

Los hechos no nos definen pero nos marcan y acompañan durante toda la vida. Por eso si un recuerdo nos hace ruido, no hay nada mejor que moverlo para que surjan hechos nuevos que nos ayuden a continuar por un camino mas claro.

El problema más grande de la educación es…

El problema de la educación

Ese día en el colegio estaba iluminado (foto del año 2006) y hoy puede que también. Es que me di cuenta que el problema más grande de la educación sos vos, y yo. Somos todos como individuos.


Mi novia siempre me dice que tiendo a generalizar y es verdad, tiendo a buscar eso que unifique y de sentido al todo. Pero no me quiero ir por las ramas y pretendo que al final del post entiendas por qué empecé echándonos la culpa a todos.

Resulta que un día, hace un par de años, comenzó a interesarme la educación. Y esta es la primera y quizás más irrefutable prueba de lo que tomo como el principal problema de la educación.

Esto quiere decir que antes no me interesaba y luego de un día cualquiera que por supuesto no puedo determinar, sí que empezó a importarme de verdad.

Ahora bien, esto no significa que antes de ese día no me haya preocupado en algún momento o que no me haya quejado o que no haya sabido enumerar la cantidad infernal de problemas que tiene la educación del siglo XXI.

Significa que al margen de la causa que despertó este interés, a partir de ese momento comencé a aprender sobre mi propia educación y a entender cómo funciona y cómo me relaciono yo con ella.

Este interés y la continua relación de las problemáticas conocidas con mi entorno cotidiano, no hizo más que revelarme nuevos problemas de nuestra educación, aún más graves y complejos.

Pero por más que fuera acumulando problemas y si bien algunos destacaban más que otros o eran más globales, ninguno conseguía ser el más importante y raíz de todos los demás.

Hasta que releyendo «Padre Rico, Padre Pobre«, libro que justamente trata sobre la educación (particularmente la financiera), me encontré con el siguiente fragmento:

Tengo varios amigos que han generado más de mil millones de dólares durante sus cortas vidas. Los tres reportan el mismo fenómeno: sus amigos que no tienen dinero nunca han acudido a ellos para preguntarles cómo lo hicieron. Pero se acercan para pedir una de las siguientes dos cosas, o ambas: 1: Un préstamo, y 2: Un empleo.

Y como si fuera una lluvia de meteoritos comenzaron a llegarme al cerebro cientos de situaciones similares por las que había pasado o presenciado.

No porque yo sea rico pero sí porque me considero un nuevo rico. Soy rico en tiempo, puedo administrarlo de la forma que quiera, cuándo quiera y bajo mis propias condiciones.

Y frecuentemente me encuentro con personas que me hacen bromas por no trabajar nunca o me piden algún favor porque «vos tenes tiempo» o «vos podes en ese horario«, y cosas así, que demuestran que se dan cuenta de mi libertad espacio-temporal.

Ahora bien, volviendo a la frase del libro, jamás nadie me preguntó cómo lo había logrado. Nadie quiso profundizar sobre mi trabajo, y es verdad que pueda resultar complicado de entender para mi abuela, pero me pasa igual con amigos de mi edad y gente incluso más chica.

No es por una cuestión de complejidad, no trabajo en la NASA, es simplemente por falta de interés.

Lo mismo me tocó presenciar en situaciones en las que estando en un grupo frente a una persona exitosa o que ha vivido algo extraordinario, y que nadie le pregunte nada interesante, que le hablen sobre trivialidades o de sí mismos.

En numerosas ocasiones uno tiene la «llave» a una problemática ajena o al menos una experiencia previa, una herramienta que uno compartiría con el otro si este se interesase, pero que este pareciera no poder ver, que no puede acceder a ponerse en nuestro lugar para comprender que podemos ayudarlo o enseñarle algo nuevo.

O peor aún, es como si tuviéramos que tener tatuada la frente con frases para que el otro comprenda y pueda acceder a la relación que le permita interesarse por nuestro punto de vista, experiencia, habilidad, teoría, conocimiento, etc.

De alguna manera eso ya existe, y es con lo que habitualmente la gente cuenta. Se llaman etiquetas, el problema con ellas es que el etiquetado lo hace el otro, por lo que sólo accede a nosotros desde afuera y es lo que muchas veces bloquea la acción de interiorizarse.

Entiendo que hay mucha gente a la cual le interesa la educación, no digo que no exista esa gente, o que seamos pocos.

Lo que quiero decir es que el problema más grande de la educación es el desinterés, no sólo por la educación propia y ajena, si no también por el otro.

¿Cuántas veces te encontraste enfrente de alguien a quién por algún motivo admiras profundamente, y que en vez de interesarte por él y ese «motivo» o ese «algo» que te gustaría «tener/saber/lograr», simplemente lo ignoraste o incluso lo maltrataste de alguna manera?

Probablemente piensen que nunca, o que no les pasa con frecuencia pero piénselo más en profundidad y con temas un poco más mundanos.

Cuántas veces ignoramos la política, la economía, la ciencia,  la salud, la naturaleza, la filosofía, la sociedad, la religión, las matemáticas, las finanzas, las relaciones, simplemente porque no nos interesa o porque en ese momento no teníamos ganas de pensar.

Peor aún es cuando alguien está hablando y nadie lo escucha, o que el receptor directo no le presta atención.

No todo lo que nos dicen es importante, es cierto, no siempre se puede prestar atención, también es cierto.

El punto es cuando nos están queriendo decir algo más, nos están intentando hacer pensar, enseñar, transmitir un conocimiento real a veces de forma directa otras indirecta, y nosotros cerramos los oídos y bloqueamos toda capacidad intelectual.

Hace poco leía un capítulo de Rayuela que particularmente es excelente, dentro del cual existe el siguiente fragmento que Cortázar titula «Dialogo típico de españoles«, que para mí revela y explica mucho mejor lo que quiero decir:

López.—Yo he vivido un año entero en Madrid Verá usted, era en 1925, y…
Pérez.—¿En Madrid? Pues precisamente le decía yo ayer al doctor García…
López.—De 1925 a 1926, en que fui profesor de literatura de la Universidad.
Pérez.—Le decía yo: «Hombre, todo el que haya vivido en Madrid sabe lo que es eso.»
López.—Una cátedra especialmente creada para mí para que pudiera dictar mis cursos de Literatura.
Pérez.—Exacto, exacto. Pues ayer mismo le decía yo al doctor García, que es muy amigo mío…
López.—Y claro, cuando se ha vivido allí más de un año, uno sabe muy bien que el nivel de los estudios deja mucho que desear.
Pérez.—Es un hijo de Paco García, que fue ministro de comercio, y criaba toros.
López.—Una vergüenza, créame usted, una verdadera vergüenza.
Pérez.—Sí, hombre, ni qué hablar. Pues este doctor García…

Nadie puede saber todo ni de todo, el problema no es el qué es el cómo

Por suerte, mientras intentamos interesamos más por el otro, hay mucha gente que está desarrollando soluciones educativas para que aprender sea cada vez más fácil, más cómodo, más accesible.

También cada vez son más las personas que comparten la visión de que hay que aprender toda la vida y no basta solo con unos cuantos años.

Además existe este mecanismo hermoso que es Internet en el cual cualquiera que tiene algo para decir lo comparte en la web para que todos puedan nutrirse de ello.

Incluso podemos pensar en un posible aprendizaje futurista tan radical como el que plantea Melina Furman  en su charla TEDx,

A pesar de todo esto si no somos conscientes del problema que supone la falta de interés por el otro y por la propia educación, esta seguirá estando en problemas a pesar de cualquier avance.

El problema más grande de la educación es en definitiva que mucha gente leyó educación en el título de este post y jamás llegó a leerlo.

En la foto estaba sumergido en la educación y no me interesaba, hoy te agradezco por haber leído mi opinión respecto de este tema que tanto me apasiona.


Me interesaría mucho que opines sobre mi punto de vista y que dejes tus propias ideas al respecto  😉

¿Tenes un sitio web que no se adapta a dispositivos móviles?

Si tenes un sitios web que no se adapta a dispositivos móviles, seguramente fue desarrollado del 2013 para atrás, que evidentemente todavía no ha sido re-diseñado.

Por ese entonces la técnica “Responsive Design” recién estaba desarrollándose y solo los pioneros la aplicaban y aunque ya existían algunas alternativas un poco más rusticas, muy pocos las utilizaban y le daban la importancia que suponía tener un sitio que se adapte.

Y era lógico porque, sobre todo en Latinoamerica, la inserción de dispositivos móviles inteligentes recién estaba empezando a ser una tendencia en crecimiento.

Lo cierto es que actualmente esta técnica es un estándar mundial. Los sitios web que diseño y que se desarrollan en todo el mundo tienen en cuenta desde el primer momento la inclusión en sus diseños de todos los dispositivos móviles con los que actualmente la gente interactúa en su día a día.

No tener un sitio web que se adapte a los dispositivos móviles repercute negativamente en toda la comunicación de la empresa y en su presencia digital.

A continuación detallaré estas consecuencias, analizando el problema desde distintos niveles y puntos de vista.

A nivel publicitario

El servicio publicitario utilizado por excelencia es Google AdWords, y al ser propiedad de Google sigue a rajatabla las tendencias mundiales a nivel de diseño y desarrollo de sitio web. Por este motivo uno de los factores esenciales que brindan valor a los anuncios es la optimización del sitio web de destino para dispositivos moviles.

En la siguiente imagen se puede ver una notificación antigua que recibí en la cuenta de Google AdWords de uno de mis clientes, advirtiendo que la campaña podría obtener mejores resultados si el sitio web estuviera optimizado para dispositivos móviles.

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El sitio web de destino es un factor muy importante dentro del conjunto de factores que afectan al valor de un anuncio. Tener un anuncio de mala calidad significa perder un mayor presupuesto en cada click que se logra y/o tener una peor posición con respecto a la competencia.

A nivel experiencia de usuario

Como mencioné anteriormente, Google está permanentemente acompañando los avances tecnológicos para brindar a sus usuarios la mejor experiencia posible, por eso es que teniendo en cuenta la revolución móvil que existe en todo el planeta, no ve con buenos ojos que los sitios web a los que facilita el acceso no estén optimizados para todos los dispositivos.

Lo siguiente es una captura de pantalla del sitio de Google Developers, donde se aprecia cómo Google interpretaba el sitio web del mismo cliente. Indicando claramente que “No está optimizado para móviles”.

resultado-analisis-mobile

En un test más avanzado y de mayor precisión “Test My Site with Google”, se vuelven a apreciar los malos resultados en cuanto a la experiencia móvil con el sitio de mi cliente que no se adaptaba a dispositivos móviles.

reporte-test

Hasta aquí analizamos la experiencia de usuario a un nivel técnico, pero si vamos a lo más tangible, el comportamiento de los usuarios, veremos a continuación donde se muestra un cuadro de estadísticas obtenidas de Google Analytics, herramienta que instalé en el sitio para obtener métricas y estadísticas precisas del comportamiento de los usuarios en la web, desde dónde estaban accediendo los clientes de mi cliente.

sesiones-por-dispositivo

En el cuadro se aprecia el desglose de visitas (periodo mensual) para computadoras de escritorio, dispositivos móviles y tablets. Se puede ver cómo más del 25% de las visitas se realizan desde dispositivos móviles como smartphones. Si a esto se le agregan las tablets, para las cuales el sitio tampoco está optimizado, el porcentaje total supera el 30%.

Esto significa que el 30% de los usuarios que ingresaba al sitio web tenían una mala experiencia. Esto se ve reflejado en otras estadísticas que también muestra el cuadro como el porcentaje de rebote, el cual es más alto en mobile.

Significa entre otras cosas que el usuario que ingresa mediante un dispositivo móvil es más propenso a abandonar el sitio rápidamente, a que le quede una mala imagen de la marca, a que no logre realizar la acción que deseaba (como contactar con la empresa) o que simplemente no recomiende el ingreso al sitio.

A nivel posicionamiento orgánico

Es de público conocimiento que Google decidió favorecer el posicionamiento en sus resultados de búsqueda orgánicos a los sitios web que estén optimizados para móviles.

Estas medidas comenzaron a regir a partir de abril de 2016 pero particularmente a partir de mayo.

Esto significa que cuando los usuarios realicen búsquedas desde sus dispositivos móviles, se priorizan los resultados que incluyan sitios web optimizados y diseñados para móviles. Dejando de lado y más atrás en los resultados a los que no lo hagan, sin dar importancia al buen trabajo que puedan tener en materia de posicionamiento de sus sitios de escritorio.

A nivel de branding

La marca de tu empresa, tiene de por sí una prestigio y una trayectoria, y por ese motivo debería acompañar los cambios tecnológicos para demostrar que siempre está actualizándose, que su presencia digital es moderna y que es una empresa dinámica que no se queda estática ante las novedades que repercuten a nivel mundial y que afecta directamente a sus clientes.

Cuando le mostré todas estas pruebas y métricas a mi cliente, no dudó en realizar el rediseño de su sitio. Por lo que ahora puede disfrutar de su hermosa web desde cualquier dispositivo móvil.

Por todo esto y mucho más (¿alguien dijo «la competencia»?) recomiendo que si todavía no rediseñaste tu sitio web para que sea responsive, te platees hacerlo con urgencia.

10 actitudes para nunca fracasar en la vida

Actitud

Nadie quiere fracasar en la vida. Nadie quiere un NO como respuesta. A nadie le gusta volver a empezar, volver a pensar, volver a crear.

«¿No te das cuenta que nadie hace eso?«

«No tenes por qué hacerlo, ¿no pensaste en dedicarte a otra cosa?«

«¿No es arriesgado lo que estás haciendo? «

Nadie quiere que le digan que lo que está haciendo está mal o que es raro. Entonces, ¿qué podemos hacer como individuos para intentar no vernos nunca frente a estas situaciones tan incomodas?

Aceptémoslo, no queremos sentirnos incómodos, no queremos justificar, ni discutir, pelear, tener que resistir… simplemente queremos vivir en paz.

No creo tener la respuesta definitiva pero puedo asegurarte que siguiendo estas diez actitudes no deberías pasar nunca por la horrible experiencia del fracaso.

1) No cuestionar

Es simple, nunca cuestiones nada, o lo que es lo mismo, aceptá todo lo impuesto.

Todos sabemos que en realidad cuando nacemos el mundo ya está funcionando, entonces si no podemos cambiar nada ¿para qué vamos a andar discutiendo y debatiendo con la gente sobre cosas que ya existen y están dadas?

¿Acaso vamos a descubrir américa o cambiar el mundo por plantear y defender nuestro punto de vista?

Determiná que todo lo que ves, escuchas y lees, es verdad, funciona de esa manera y nada se puede hacer para cambiarlo.

2) Cumplir con los mandatos

Los mandatos y los dogmas están ahí para ser respetados, así que siempre podes utilizar esta simple guía de referencia:

  • Hacé todo lo que tu familia espera de vos.
  • Hacé todo lo que tu pareja espera de vos.
  • Hacé todo lo que tus amigos esperan de vos.
  • Hacé todo lo que la sociedad espera de vos.

El listado está presentado por orden de importancia, así que si algo se contradice entre estos grupos, no decidas (ver punto numero 4), siempre recurrí a la opción con más peso, aquel grupo que se vería más afectado y que se encuentre lo más arriba posible.

Lo bueno es que si te movés siempre en el mismo circulo y tu entorno no varía demasiado, lo más probable es que los mandatos de los diferentes grupos estén más o menos alineados.

De esta manera hagas lo que hagas, estará dentro del marco de lo posible y lo esperado. Será una verdad indiscutible y por demás justificada. Porque como te dije en el primer punto, vamos a aceptar lo que nos den y si está empaquetado y pre-procesado, mejor.

Nada de lo que hagas sorprenderá, tu vida tomará un curso que todos podrían predecir en un minuto, y eso es bueno, te aleja del fracaso rotundo.

Movete siempre dentro del qué dirán. Es fundamental saber qué dicen los demás de nosotros y prestar mucha atención a guardar las apariencias. Ya que de esta forma tendremos una imagen intachable y podremos construir una vida exitosa a los ojos de los demás.

Incluso se puede aspirar a la perfección gracias a utilizar los mandatos como guía personal.

Una ventaja interesante de tomar esta actitud es que si los mandatos de tu familia son mediocres, vas a poder ser un mediocre y eso estará bien. Será mucho más fácil que andar buscando el éxito, la felicidad o el amor.

3) Consumir medios de comunicación (mucho)

Este punto es fundamental, y es algo así como la extensión de lo anteriormente mencionado sobre hacer todo lo que la sociedad espera de vos.

Los medios de comunicación nos dan, además de entretenimiento, muchísimas pautas a qué aspirar para que no tengamos que pensar.

Crean por y para nosotros modelos y estándares a seguir, que sabemos que son ideales pero preferimos creerlos como ciertos.

Podes elegir entre los modelos de vida más exitosos a juzgar por los medios de comunicación y la opinión pública e intentar alcanzarlos, ¡pero cuidado! esto te puede llevar al fracaso. Una mejor alternativa, es que sin salirte de las normas del punto anterior, mantengas siempre que puedas las apariencias lo más cercana a estos estándares tan exitosos que nos presentan en los medios

La realidad no es subjetiva a cada persona, es la que los medios y las personas famosas dicen que es.

Y ojo con los medios como Internet, donde existe gente que tiene blogs donde, dicen, publica sus opiniones y te quieren hacer reflexionar.

4) No decidir

Todas las actitudes anteriores nos ahorran el pensamiento. Pero queremos ir más allá, así que con esta actitud nos garantizamos ahorrar energía.

No tenemos que tomar ninguna decisión, tenemos que lograr la inacción permanente. Además, siempre habrá alguien que decida por vos, y si este falla, podremos echarle la culpa a él para que cargue con el peso del fracaso en soledad.

Hay algo complicado en todo esto y es que no decidir, también es una decisión. Pero se camufla, entonces la gente no critica tanto por no decidir porque rara vez se da cuenta de este detalle.

En conjunto con esto también practicá la queja injustificada y desproporcionada con tu estilo de vida, de esta manera darás a entender que sos un inconformista y que sos realmente ambicioso dado que tenes muchos deseos y anhelos.

Entre vos y yo sabemos que jamás vas a lograrlos porque no vas a decidir NADA.

5) Entender la cultura como una ley

Este punto es complicado de explicar pero por suerte es algo que tenemos muy incorporado.

Tenes que creer que la cultura en donde vivís, las costumbres, la geografía, las condiciones políticas, económicas y sociales son esas mismas en todo el mundo o que al menos debe de ser todo más o menos parecido.

Las costumbres y las tradiciones del pueblo en el que naciste tienen que ser no solo tus costumbres y tradiciones si no que tiene que construir toda tu persona (de la mano con el punto 2), y tiene que ser para vos un conjunto de leyes infranqueables, ni siquiera con el pensamiento ni el sentimiento se deben cuestionar.

Y hay algo más, tomalo como algo que siempre a lo largo del tiempo fue igual, desde hace muchísimo. Y que para el futuro no tiene pinta de que va a cambiar.

Las miserias y los defectos de cada país son evidentemente los mismos, así que no te plantees si podes cambiar tu entorno por uno más acorde a tus valores, por uno más bello o por uno con más comodidades o tranquilidad. No aspires a vivir en otro lugar ¿Acaso se puede viajar? ¿Qué es eso?

No construyas ningún valor propio. Tomalos siempre de otras personas y si es posible, como ya dije, de los medios de comunicación.

Si en tu ciudad, por ejemplo, la mayoría de las personas son parásitos y parte de la burocracia, no seas la excepción, y no aspires a vivir de otra manera.

6) No tomar ningún riesgo

Creo que este punto es bastante obvio, pero no quería dejarlo pasar porque es clave.

Si no queremos fracasar, para qué intentar entonces cosas que tienen un alto nivel de incertidumbre. Tenes que estar ahí donde la seguridad prime ante todo.

La seguridad es nuestro valor más preciado y es lo que en definitiva nos mantiene con vida. Así que nada de locuras.

Movete siempre dentro de marcos seguros y tené a mano un plan B, C y D preparado y listo para ser ejecutado.

Se discreto ¿Para qué sobresalir? ¿Para qué probar nuevas formas? ¿Para qué llamar la atención?

Si en algún momento no sabes si estas por tomar un riesgo o no, siempre podes recurrir al punto 4, y en casos más drásticos, al punto 2.

7) No aprender

No aprendas nada nuevo, yo creo que con lo que enseñan en la primaria y la secundaria ya tenemos para toda la vida.

Ir a la universidad o aprender por simple curiosidad suponen un nuevo periodo de evaluación, un nuevo desafío.

¿Para qué exponerse de esa forma?

8) No crear

¿Para qué crear si hay tanto para ver? Hay mucho trabajo que hacer como espectador, así que siempre que te vengan ganas de hacer tu propia versión de algo que ves, o que creas que podes mejorar o que simplemente te gustaría hacer porque es divertido, pensá que lo que ves ya existe, alguien ya lo pensó y que lo hacen mejor que vos.

Entendé que cuando lo quieras hacer vos vas a estar muy lejos de «la realidad» y eso te hace un fracasado.

Esto es exactamente lo que queremos evitar: por ejemplo, si te gusta la música y da la casualidad que sabes tocar un instrumento, no te avergüences frente a otros intentando crear tu propia música. ¿No te alcanza con toda la que hay?

10) Ponete límites

Ponete limites, por favor, sobre todo ante la obviedad de que algo se presenta como imposible.

Es decir, si te imaginas algo y lo deseas, inmediatamente después decite a vos mismo que no podés, que no vas a lograrlo.

Cuando alguien más te proponga algo, simplemente actuá de la misma forma. Si querés podes ir más allá y enumerar todos los motivos (no quejas, motivos reales, justificaciones precisas) de por qué no vas a lograrlo.

Nunca compartas con nadie aquellas cosas que creas que no vas a lograr, porque es exactamente eso lo que va a pasar y no queremos que la gente comente.

¿Cómo? ¿Me faltó el punto 9?

Ah sí, eso, no te comprometas demasiado con nada, no vale la pena. Más vale hacer las cosas a medias pero de forma tal que en definitiva lo hayamos hecho, que buscar una conexión real, un compromiso que nos duela, nos haga sentir mal, nos genere estrés, ¿y todo para qué? ¿para fracasar?

No, la mediocridad es solo una forma más de hacer las cosas, y hasta donde sé, muy correcta.

Fin del sarcasmo.

Detector de sarcasmo de Los Simpsons

Si en algún momento pensaste que eran consejos reales o te parecieron acertados, entraste al blog equivocado o quizás todavía no conozcas sobre qué escribo y para quién.

Desde muy chico me cuestiono todo, no sigo ningún mandato, no creo lo primero que veo, decido todo y a cada paso, viajo para conocer otras costumbres y formas de vivir, tomo todos los riesgos necesarios para alcanzar mis objetivos, aprendo constantemente, soy creativo e inquieto, tengo confianza en mi y claro el valor que puedo aportar. Me tomo en serio lo que pienso, lo que hago y lo que decido.

¿Y vos?

Decidir antes de emprender, o cómo aprender a emprender

Antes de emprender

Aprender a decidir. Este es el primer y más importante paso para emprender. Y si bien no es fácil, requiere solo de tiempo libre y reflexión.

Muchos prefieren empezar por el final, y es que a veces es inevitable, la ansiedad y la esperanza nos superan. Algunos empiezan a pensar (que no a decidir) en cuánto van a tener que invertir, cuánto van a ser sus ingresos, cómo serán los mejores procesos, o peor, empiezan directamente por realizar acciones que solo derivan en  malgastar su tiempo y dinero.

Antes de estos planteos que tienen que ver directamente con el emprendimiento que estás decido a encarar, la primera pregunta que deberías hacerte es la del por qué.

¿Por qué vas a invertir tus recursos (tiempo, dinero, energía) en un emprendimiento propio?

Porque en definitiva es eso, lo que invertimos en un emprendimiento son nuestros propios recursos, que a su vez son limitados. Y atento que si pensas que los estas perdiendo o gastando ya arrancaste con pensamiento negativo.

Esta pregunta no debe asustar, no pretende generar miedo al fracaso o a los errores, si no todo lo contrario. Tiende a buscar una respuesta que nos motive, que nos de seguridad y que se presente en los peores momentos como motor para seguir adelante.

En todo emprendimiento existen momentos difíciles, lo cual no significa que convivas con el fracaso o que las cosas salgan siempre mal, pero tampoco podemos pretender que todo funcione a la perfección en todo momento.

No nos engañemos, está más que probado que es un camino cuesta arriba de crecimiento constante, y por esa razón los momentos (en el mejor de los casos) siempre se superan. Sin embargo no estamos exentos de sufrir una caída importante en cualquiera de nuestros frentes.

Si ese momento llegase, puedo asegurarte que en lo único que vas a poder apoyarte es en tu propia convicción de por qué estás haciendo lo que estás haciendo. En tu propia respuesta por la cual tomaste la decisión de emprender ese proyecto.

La respuesta depende de cada uno y de cada emprendimiento en particular. Mi respuesta más frecuente es que lo hago para ser libre en el sentido más amplio de la palabra, y es una respuesta que por lo general está detrás de todo lo que hago en la vida.

Algunas otras motivaciones muy claras que tuve a la hora de emprender fueron:

  • Aumentar mi exposición (incrementar mi influencia)
  • Sumar experiencia (mejorar mi reputación)
  • Aprender (ampliar mis conocimientos)
  • Generar más ingresos (mejorar mi libertad económica)
  • Incomodarme (lanzarme a nuevos desafíos y aventuras)
  • Divertirme (escaparle al tedio)

De ninguna manera tienen un orden de prioridad específico y en varios casos fue una combinación de distintas motivaciones.

Lo importante es que desde que me pregunto por el por qué, siempre tengo claro lo que me motiva a sumergirme en nuevos proyectos, ya que me permite levantarme al caer, medir al avanzar, alegrarme al lograr objetivos, y salirme sin remordimientos si no funcionan.

[tweetthis twitter_handles=»@antoninimarcos» hidden_hashtags=»#emprendimiento» url=»http://www.genlibre.com/aprender-a-decidir/»]Emprender en serio es, en definitiva, cambiar un modo de vida determinado.[/tweetthis]

Más allá del dinero

Un emprendimiento en términos de negocios es muy simple, se trata simplemente de generar dinero, y eso es lo primero que tenes que tener en claro.

Todo lo romántico que se puede decir al respecto sólo funciona si realmente se generan ingresos suficientes. De lo contrario no vas a tener un negocio ni vas a poder ser libre.

Lo paradójico es que si no tomas buenas decisiones desde el primer momento y si no sos capaz de sostener tu emprendimiento y de realizar esfuerzos por él, entonces nunca vas a llegar a ganar dinero tampoco. Y lo que es peor, nunca vas a llegar a realizar tu objetivo.

Por eso es tan importante empezar con el fin en mente, que consiste en elaborar un enunciado de la misión o filosofía personal. Se centra en lo que uno quiere ser y hacer y en los valores o principios que dan fundamento a nuestras acciones.

Decidir tu modo de vida

Antes que nada, si alguno se sorprende que mezcle «el trabajo» con “la vida”, para ahorrarme palabras les recomiendo que lean este artículo del diseñador Tobias van Schneider.

Luego de responder la pregunta fundamental, debemos ser conscientes que emprender en serio es, en definitiva, cambiar un modo de vida determinado.

Es importante tener en cuenta que la motivación deriva en un camino de progreso infinito, que nos lleva inevitablemente a un cambio de paradigma de nuestra propia vida.

Por eso no es lo mismo emprender un negocio abriendo un Restaurante que vendiendo ebooks online. Porque desde el principio cada emprendimiento conlleva recursos muy diferentes, procesos completamente distintos y un entorno sin comparación.

Al que abra el restaurante es muy probable que le lleve mucho tiempo poder dejar el negocio “solo” o controlarlo a distancia, algunos nunca lo logran (o no lo quieren lograr). Mientras que el vendedor de ebooks puede desde un primer momento trabajar desde cualquier parte del mundo.

Nuestro amigo del restaurante va a estar rodeado siempre de gente y tendrá muchos empleados a cargo. El escritor puede trabajar perfectamente en solitario y automatizar todos sus procesos de venta.

Podría seguir dando ejemplos pero creo que la diferencia es clara, incluso dentro de los emprendimientos digitales hay muchas diferencias.

Es importante poder verlas, pero más lo es ser conscientes entre las micro-diferencias, que son las que ahora mismo no nos interesan, y las macro-diferencias que son las que desde una primer momento van a delimitar nuestro modo de vida.

 camino-de-vida

Emprender es empezar a decidir

Al margen de todas las definiciones que existen del termino y aunque está tan gastado por estos días, es una palabra que tiene mucho peso, que marca una diferencia importante y que demuestra una actitud claramente contrastable entre los que la empelan y los que no.

Para mí emprender es empezar a decidir porque desde un primer momento significa cambiar, evolucionar, independizarse, valorarse más allá del dinero.

Todo eso en su conjunto no puede resultar más que en una enorme evaluación y decisión sobre nuestra propia vida.

Otra cosa es si nos va bien o mal, si logramos nuestra versión del éxito o no, las maneras de hacerlo y los proyectos en sí, porque, aunque todo sea un desastre, el cambio (el click) ya está hecho y tu vida nunca volverá a ser la misma.

No son pocas las decisiones que uno tiene que tomar desde el momento en que se decide a emprender. Cada pregunta que surge de ahí en adelante es un mundo de posibilidades.

Algunas preguntitas

Dejemos de lado un poco el existencialismo que tanto me caracteriza y demos lugar ahora sí a la catarata de preguntas que le siguen al anterior proceso de reflexión.

Intentaré ser lo más verborrágico posible y sin filtrar demasiado lo que se me viene a la mente, te voy a lanzar preguntas como si fuera un amigo con el que estás tomando una cerveza…

El tiempo, para mí siempre adelante, es un factor esencial en nuestro modo de vida: ¿Cuánto tiempo te va a llevar desarrollar tu emprendimiento? ¿Cuánto en alcanzar los primeros objetivos y metas? ¿Cuánto tiempo vas a tener que invertir para mantenerlo?

El conocimiento que tengas (o no) sobre lo que quieras emprender va a determinar la cantidad de pasos previos o caminos alternativos que debas tomar para cumplirlo ¿Qué vas a tener que aprender? ¿Cuán determinante es tu ignorancia al respecto? ¿Cómo vas a educarte de acá en adelante?

¿Qué vas a tener que hacer dentro de tu emprendimiento? ¿Qué tareas? ¿A qué vas a tener que acostumbrarte? ¿Sabes delegar?

¿Dónde se puede llevar a cabo tu trabajo y tu negocio? ¿Con quién? ¿Tu familia o tus amigos va a colaborar? ¿De qué forma? ¿Se acostumbraran a tu modo de vida?

¿Cuánto necesitaras invertir? ¿Vas a ganar lo suficiente? ¿Cuánto pretendes ganar? Mejor dicho, qué vida queres vivir? ¿Pensabas hacerte rico? ¿Te conformas con tener para comer y salir a divertirte?

¿O pretendías costearte viajes por el mundo? Pero y ¿Cada cuánto pensabas viajar? ¿Y con tu familia, novia, amigos, qué vas a hacer? ¿Vas a poder trabajar desde la playa?

Podría hacer muchas más, probablemente nunca sean suficientes. La idea era demostrarte cómo afecta cada variable que agregamos a nuestro pensamiento y genera un sin fin de micro decisiones.

La verdad es que no tiene por qué ser algo complicado, quizás a muchos les resulte un ejercicio fluido responder a cada una de ellas, pero no podemos negar que es un entramado complejo, ya se trata nada más y nada menos que de diseñar nuestra propia vida.

[tweetthis twitter_handles=»@antoninimarcos» hidden_hashtags=»#emprendimiento» url=»http://www.genlibre.com/aprender-a-decidir/»]Perderse en las preguntas basadas en nuestro sentido común es más fácil que responder a una sola que sea de carácter fundamental.[/tweetthis]

¿Qué tipo de vida queres llevar?

El lugar al que nos llevan todas estas preguntas puede resumirse en una única pregunta final que engloba a todas las anteriores.

Quiero que sólo pienses en qué tipo de vida queres llevar. Rodeado por quiénes, en qué lugares, con qué comodidades, de qué manera, con qué rutina, haciendo qué y para quién, sintiéndote cómo.

Cada momento de la vida tiene una respuesta diferente, por lo que da igual la edad que tengas o el momento que estés pasando, no pretendo con esto hacer un modelo de producción para diseñar tu vida, simplemente darte un punto de partida para entender TU momento de la vida, en ESTE mismo momento.

Mi motivación para hacer este post es haber consumido hasta el hartazgo historias de gente que emprende simplemente porque está de moda, o porque tienen las ganas pero no sabe qué hacer, o que creen que emprender es sinónimo de forrarse y no trabajar nunca más.

Todas esas historias terminan mal.

Por el contrario mi objetivo es acompañarte en cada decisión brindándote mi propio punto de vista, basado en mi propia experiencia, para que puedas ponerte en múltiples zapatos a la vez y revalorizado, volver nuevamente a tu realidad.

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No dejes que te digan qué es el éxito

Qué es el éxito

Ayer vi 8 Mile por segunda vez y no es que sea especial, de hecho tiene una historia que es similar a otras tantas películas, pero cuando terminé de verla me hizo reflexionar sobre el éxito, tema en el cual siempre me gusta pensar y obtener distintos enfoques.

Realmente la historia basada en la vida de Marshall Bruce Mathers III es muy motivadora pero también muy cruel. Es una realidad cruel la que transcurre durante todo el film y sin embargo el final nos deja con sabor a éxito, sobre todo si uno conoce quien es hoy por hoy Eminem. Y cuando ahora analizo en profundidad su éxito me parece que en cierto modo no lo es tanto. Es decir, al igual que para con otros personajes muy famosos, cabe la pregunta de si realmente es un «éxito» su vida.

Pareciera que uno en realidad admira el hecho de haber salido de (x), pasado por (x), soportado (x) o (y). Yo como admirador de él en este caso creo que está bien, es bueno, su película es en algún punto un reconocimiento o un homenaje entre otras cosas, pero de ningún modo creo que sea el relato del camino al éxito.

Tiene una historia dura, muy sacrificada, y al mismo tiempo muy común en muchos sentidos. Él es especial por su habilidad para rimar pero no fue especial cuando sufría de ansiedad, cuando tenía problemas con su familia, cuando vivía situaciones límites con sus amistades, cuando no podía enfrentar su propia realidad. Todos pasamos por cosas así en mayor o menor medida o en diferente escala. Maltratos, abusos, miserias, fracasos, está lleno de eso en el mundo. Sobra por todos lados.

La diferencia no es la fama ni el dinero

Es anterior. Lo distinto de las personas que alcanzan lo que quieren en su vida son la visión y el click mental que en algún momento les surge.

La visión es eso en donde uno se ve o se quiere ver mañana. No dentro de cinco años. Mañana. Como es difícil que esa visión se cumpla de un día para el otro uno debe ir construyéndola de a pequeños pasos mediante la acción constante.

El click es el pasó más grande o más importante que jamás se dió hasta ese momento. Y en realidad puede, en un sentido práctico o utilitarista, no significar nada. El click puede darse de hecho en el peor momento, en la peor situación, pero también puede darse mirando un árbol en una plaza, tomando una ducha o después de tropezarte con un cordón de la vereda.

No sé que viene primero, creo que en realidad van de la mano y cada cosa fomenta a la otra para que en algún momento suceda. Pero ojo que esto no sucede por pura suerte u obra del destino, como todo, depende de uno.

La magnitud de lo logrado es en donde la gente por lo general pierde el rumbo. Quiero decir, en el caso de Eminem empecé directamente hablando de éxito porque eso es lo que se percibe, eso es lo que «es» para la sociedad. Pero como siempre sostengo, el éxito tiene tantas posibles definiciones como valores y modos de vida existentes. El éxito se mide siempre al final, tomando como parámetro una visión anterior real.

Por lo general se toman puntos de referencia y medidas equivocadas. Si yo pensara que mi éxito debiera ser parecido al de Eminem, o al de Messi, o al del que ganó el último MasterChef, ya estoy perdido, perdido en una construcción que no me pertenece. Estoy intentando transitar un camino que no conozco (y en muchos casos ni me interesa) y al cual nunca voy a poder acceder ya que no forma parte de mi visión.

8 Mile

Tu condición, tu éxito

Con esto no me refiero a conformarse si no todo lo contrario. Tu condición es solo un punto de partida, tu visión es tu guía y tu ambición tu combustible. El éxito está al final, en la medición que hagas entre tu punto de partida y tu realidad actual.

Hace unos días iba corriendo por el bosque de mi ciudad y me cruce varias veces con una persona que tenía una discapacidad motriz que no le permitía correr de forma fluida, se notaba que hacia un gran esfuerzo por coordinar cada paso. El punto es que estaba corriendo al igual que yo y los demás, en el mismo lugar y durante la misma hermosa tarde.

Seguramente para él eso sea un éxito. Y es que es fácil caer en el ejemplo del discapacitado que logra cosas que para un «normal» son nimiedades, pero el punto es que, ya sea en la condición de discapacitado o no, solo se trata de éxito, y este concepto es igual para todos. ¿O acaso alguien diría que en realidad es un fracasado porque no ganaría una maratón corredores sanos?

Entonces que yo no pueda rapear como Eminem no significa que sea un inútil o una mala persona, pero entonces tampoco puedo querer alcanzar «su éxito». O al revés, no puedo sentirme un fracasado por no poder ser como él, ni un cinco por ciento de lo que es para el mundo.

Con esto quiero decir que la condición de cada uno hace que del mismo modo todos tengamos una medida de éxito y una percepción del mismo concepto a escala, individual. Esto que tan fácilmente se percibe en lo físico, pasa también permanentemente con lo mental, lo sentimental, en la historia personal, en lo relacional, en todo. Pero claro, como ya no se trata sólo de mirar y hay que ponerse a pensar nos cuenta un poco más.

Después de ver a esta persona reparé en que también que yo estuviera corriendo junto a él era todo un éxito. Luego de haber tenido varios clavos en mi pierna izquierda y con todos los problemas de columna que arrastro, no puedo dejar de considerarlo un gran logro personal.

Entonces empecé a sentir orgullo por los dos y en definitiva por todos los que estábamos ahí. Ese click de conciencia me generó una diferencia y me ayudó a correr aún más rápido y con más ganas a pesar del cansancio y los dolores. Ni siquiera el hecho de superarme a mi mismo, si no el sólo hecho de dar lo mejor de mí me parece un éxito.

La comparación mata tu éxito

Tal y como reza el título de este articulo de Medium, tu mejor trabajo actualmente apesta. Y si estabas dudando no lo dudes, es realmente una porquería. Todo lo que estés haciendo ahora es malo, mediocre, insulso. Lo mismo cuenta para mí, este post que estoy escribiendo es, en realidad, espantoso.

Lamentablemente tenemos este vicio. Así funciona nuestra mente, comparamos nuestro trabajo actual con EL mejor trabajo en la historia de los trabajos.

Un ejemplo de esto, derivado de lo que venía hablando, es que a causa de la gran cantidad de gente que corría junto a mí, se podía notar el que recién empezaba, el señor mayor que lo hacía de toda la vida, jóvenes como yo que lo tenemos como un hábito saludable, algunos más profesionales con vestimentas de maratones, otros más preocupados en su look que en el entrenamiento y así muchos perfiles y niveles dentro de la misma actividad.

Sin embargo, nadie de allí era Usain Bolt ni Dennis Kimetto, por lo tanto lo que estábamos haciendo era un chiste en comparación.

Pero de nuevo la visión: no sé cuántos de ahí querríamos ser alguno de estos dos personajes, supongo que ninguno. Y a no confundir, no quiere decir que a alguno no le gustaría, pero el gustar no alcanza para hacer, eso es un falso anhelo. Entonces no es válida la comparación y como relaté en el anterior punto sí podíamos sentirnos exitosos a pesar de ello.

Lo mismo pasa cuando alguien ve a Bill Gates y le gustaría tener su fortuna, pero no sé cuanta gente estaría dispuesta a pasar por todo lo que él paso y a trabajar todo lo que trabajo para tener su éxito. Este es el punto, cada cual tiene una medida, una visión, una habilidad, un contexto, una vida y las comparaciones suelen terminar siendo muy injustas.

Por si no quedó claro, la comparación no sirve en lo absoluto. Podes tener algo o a alguien de referencia pero nunca compararte de forma directa, ya que siempre vas a terminar cayendo en un absurdo.

La falta de un objetivo y los límites

Si no sabemos a dónde vamos ¿cómo vamos a medirlo? El éxito es medible solo si hay un objetivo.

El éxito no es éxito cunado la sociedad lo dictamina, cuando dice «Eminem vivía en un remolque y ahora es una de las personas más famosas del mundo y es uno de los mejores de la historia del rap». Eso en todo caso es una valoración cualitativa y cuantitativa de logros artísticos, de fama y repercusión mediática, es la percepción de los estándares que existen en todos los ámbitos y profesiones.

El éxito real de Eminem habría que preguntárselo a Eminem. Quizás nos sorprenda y muchas veces suele pasar, quizás el éxito para él fue sacar a su familia de la situación de pobreza y nada más o haber grabado un disco en particular, probablemente todo lo demás fue consecuencia de sus actos pero no necesariamente un éxito. Tener la casa rodeada de paparazzis no creo que lo considere un éxito y así como eso negativo se lo ve claramente hay muchas cosas positivas que funcionan igual, que no son éxito si no una simple consecuencia, inercia de una cultura con pasos estipulados para todo aquel que quiera entrar en el camino de la fama, el dinero o la belleza.

Por eso es que el éxito es personal e intransferible y por eso es que es medible únicamente cuando hay un objetivo.

Hace unos días, cenando con unos amigos uno me dijo que no se sentía cómodo haciendo el trabajo que no sabía hacer, y que al margen de que le gustara el trabajo que le ofrecían, no concebía el hecho de hacer algo que no supiera hacer.

Lo inocente de su discurso era que no podía darse cuenta que lo que sí sabe hacer, en algún momento no lo sabía llevar a cabo. No comprendía que todo aprendizaje puede conducir a un error o al fracaso. A costa de no fracasar, él prefería poner las esperanzas bajas. Algo así como que para sentirse seguro uno salga a la calle pensando «al menos espero que hoy no me maten», entonces todo lo que suceda de la muerte para arriba va a ser síntoma de seguridad. Eso es basura y una visión completamente pesimista.

Tener un techo, un límite, es una visión particular. Es dar por sentado que nunca llegaras a eso que se te presenta como una oportunidad, como un deseo, como un anhelo o una fantasía. Esto se convierte en algo realmente triste cuando lo pensamos con verdaderas pasiones o deseos. Como dejó escrito Spinetta:

Después de todo tu eres la única muralla, si no te saltas nunca darás un solo paso

Tu propia versión del éxito

Tal y como dice Sergio en su post sobre este mismo tema, también están los que saben exactamente lo que quieren y que no les importa si va de la mano o no con lo que la sociedad asocia con el éxito.

Cada uno puede tener su propia versión del éxito, es solo cuestión de ponerse a pensar, de crear una visión con un objetivo claro  y simplemente dedicarse a transitar ese camino.

También se trata de dejar de compararse con los mejores, de dejar de hacer cosas solo para sostener una falsa sensación de éxito, como prestar atención a ciertas medidas sociales, como el nivel de fama, el nivel de facturación o el estatus.

¿Queres sentirte exitoso? Descansa un momento, respira hondo y pensá en lo primero que hiciste para llegar a donde estas ahora, para escribir tu primera página o el segundo capítulo de tu proyecto, tanto en lo laboral como en tu vida. ¿Habías partido con una visión? ¿Estás un paso más cerca? ¿Estás disfrutando el camino?

La magnitud de tu éxito puede ser inmensa aunque nadie lo perciba. Puede hacerte tener insomnio muchas noches si aún no lo has alcanzado o puede hacerte llorar de emoción de solo recordarlo.

Esta madrugada me pasan las dos cosas y quería compartirlo con ustedes.